Pecarí labiado, una especie que habla fuertemente de la presión de caza que sufre una zona


El martes 2 de enero, a través de sus redes sociales, la Red Yaguareté informó que tras un proyecto conjunto con Güirá Oga y el Ministerio de Ecología se logró esta primera experiencia de rewilding o resilvestramiento con una especie de fauna mayor en Misiones. En este caso con los pecaríes labiados, especie que había sido extinguida en la zona del Valle del Cuña Pirú por la caza excesiva hace unos 15 años.

Esto fue confirmado gracias a un video de diciembre último en el cual se vio por primera vez una piara numerosa, con muchas crías, algo que no se veía desde el año 2012, cuando se inició el monitoreo con cámaras trampa en la zona que continua hasta el presente.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Nicolás Lodeiro Ocampo, director Ejecutivo de la Red Yaguareté, manifestó que los pecaríes labiados “definitivamente habían sido extinguidos, los cazaron tanto que se extinguieron. Así de sencillo”  y remarcó que “su presencia, ausencia, mayor abundancia, menor abundancia, son indicadores de la salud de un ecosistema, de cómo viene la presión de caza en la zona”.

Con respecto a como o cuándo confirmaron esto, manifestó que “un equipo de la Red comenzó a conversar formalmente con un productor ganadero en virtud de que estaba sufriendo depredaciones de sus vacas por parte de un yaguareté y en una reunión, en la que también participaron guardaparques del Parque Provincial Salto Encantado, entre otras cosas surgió esto, la ausencia en la zona de una de las principales presas del yaguareté como es el pecarí labiado“, que sin embargo “sí está presente en otras zonas de Misiones y en buenas poblaciones como en Urugua-í, Iguazú y Esmeralda”.

“A partir de ahí empezamos a pensar qué hacer para avanzar en el conflicto del yaguareté con la ganadería a una situación de convivencia que es donde estamos hoy, más de 10 años después. En aquel momento surgió esto de que no había más pecaríes labiados y cómo es que había sucedido. Y sí, los cazaron tanto que se extinguieron. Así de sencillo“, manifestó Lodeiro Ocampo y remarcó que lo que uno escucha como una posibilidad en muchos lugares “ahí ya había ocurrido, aunque había todavía selva, aunque todavía había yaguaretés, pumas y buena parte de la cadena alimenticia seguía presente”.

 

Trabajo conjunto

Lodeiro Ocampo recordó que en julio de 2011, “además de generar un acuerdo con el primer productor ganadero con el que empezamos a trabajar, nos encontramos en Puerto Iguazú con Jorge Anfuso de Güirá Oga, figura emblemática de la conservación en la provincia, y él nos mostró que tenía, yo no me acuerdo si eran un par de ejemplares de pecaríes, que habían sido decomisados por Ecología de alguna chacra”.

Fue ahí que surgió la propuesta de trabajar en conjunto para la reintroducción de una piara de esa especie y “a él le gustó mucho la idea, entonces armamos un proyecto y lo presentamos a Ecología que lo aprobó. Se armó un equipo interinstitucional entre los tres, con Qüira Oga liderando ya la cuestión técnica, veterinaria, sanitaria etcétera, y se logró formar una piara como se llama al grupo o las manadas de cerdos, en este caso chancho del monte, de varios ejemplares que provenían de decomisos de distintos lugares y algunos que ya iban naciendo en Güira Oga, porque por suerte es una especie que se reproduce con bastante facilidad. Luego se llevó a ese grupo a la isla Palacio, en el embalse Urugua-í donde se fue viendo cómo se aclimataban”.

La piara se estaba en un semi cautiverio, “por las noches se los mantenía en un cerco se les abría para que durante el día recorrieran la isla y volvían a la noche atraídos por alimento. Después fueron liberados, trece ejemplares en una zona del Parque Provincial Salto Encantado pero en ese momento no contábamos con fondos para equiparlos con alguna tecnología de rastreo, por ejemplo algún sistema de seguimiento BHF o más sofisticado y más costoso GPS con lo cual se decidió hacer la liberación igual, en virtud de que la oportunidad así lo ameritaba y aún sabiendo que todavía existía y existe un nivel de cacería todavía alto” agegó Lodeiro Ocampo y luego reflexionó que “hoy hay mucho más control que en aquel entonces, pero sigue habiendo bastante cacería. Es decir que la principal amenaza por la cual la especie desapareció no está resuelta del todo aunque sí está más controlada”.

En cuanto a lo que sucedió con la piara liberada, dijo que “estuvo un tiempo en la zona y después no se la vio más, con lo cual no sabíamos bien qué había pasado lo cual era un riesgo que sabíamos que podía suceder, pero más allá de esto los guardaparques, en sus recorridas de control y fiscalización, varias veces mencionaron haber visto huellas, pero no teníamos la evidencia concreta de la imagen” hasta que finalmente, en diciembre del 2022 “levantamos las imágenes de las cámaras que están instaladas en la zona hace desde el año 2014 o 2015, que están funcionando siempre y un equipo las revisa constantemente, y nos encontramos con la imagen de una piara ya grande de alrededor de 30 ejemplares con muchos pichones, varios juveniles y ese chasquido muy característico del pecarí labiado que en Misiones se lo conoce popularmente como jabalí que es un nombre erróneo, porque el jabalí es otra especie de chanchos silvestres. Pero efectivamente hay una piara consolidada, así que festejamos porque más allá de todo el trabajo que se hace con productores ganaderos en esas áreas vecinas al parque Salto Encantado donde se ha logrado reducir las depredaciones de yaguareté hacia cero, cuando era una situación antes muy conflictiva que generaba además las represalias y muertes de yaguaretés, también tenemos esta buena noticia de los frutos que ha dado este trabajo de recomponer parte importante de esa cadena alimenticia que estaba dañada, donde una de las principales presas del yaguareté y del puma también, vuelve a estar presente y lo vemos de una manera ya bien consolidada”.

Cabe resaltar que “esta especie puede llegar a tener piaras muy grandes de hasta 60, 80 100 y en algunos lugares de Brasil hay grupos mucho más numerosos, acá creemos que no va a llegar a ser tan grande porque el ambiente es más reducido pero es una muy linda piara, más teniendo en cuenta su origen”.

 

Indicador de salud del ecosistema

Con respecto a la movilidad de esta especie, Lodeiro Ocampo dijo que no hay estudios específicos en Argentina y en este ambiente de Selva Paranaense, pero “claramente tiene que ver con la disponibilidad de alimento, la presión de cacería sobre todo y hay que ver que rol juegan o han jugado los incendios que como sabemos todos en la zona norte de Salto Encantado este año han sido muy grandes muy grandes, lo cual es probable también que haya desplazado la piara hacia esta zona donde están las cámaras, y quizás por eso antes no la veíamos, pero no lo sabemos con certeza, son hipótesis que todavía no pueden ser corroboradas”.

Un punto a tener en cuenta es que en Misiones “tenemos otra especie de pecarí o chancho de monte que es el pecaría de collar o tateto, una especie mucho más resistente a la presión de caza y que tiene una distribución geográfica muchísimo más amplia; vive desde el sur de Texas en Estados Unidos por todo el continente y llega a habitar incluso en Argentina hasta la provincia de Córdoba, pero además aguanta mucho más, vive en zonas mucho más alteradas. Pero también hay especies que son más sensibles a la presión de caza que otras a las que consideramos o llamamos especies indicadoras de la salud de un ecosistema. Es decir vos tenés especies como por ejemplo, el tapir o borebí que es indicadora de salud de un ecosistema. En la zona del valle del Cuña Pirú hay todavía tapires o borevíes, como los llaman los guaraníes y casi todos los los productores que viven en la zona, hay pero hay mucho menos por ejemplo de lo que hay en el Parque Iguazú, en el Parque Urugua-í o en el Parque Esmeralda, que son lugares donde la presión de caza es muchísimo menor y entonces los tapires pueden desarrollarse de una manera mucho más saludable. Entonces el tapir y el pecarí labiado son especies que nos hablan fuertemente de la presión de caza que sufre una zona. Su presencia, ausencia, abundancia; mayor abundancia, menor abundancia, son indicadores, entonces también el pecarí labiado ahora en el valle de Cuña Pirú va a empezar a volver a jugar ese rol para que nosotros los investigadores sepamos cómo viene la presión de caza. Así que es una noticia excelente totalmente”.

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