“La buena salud emocional es tan importante como la salud física, no somos un cuerpo sin cabeza”


En el mundo existen muchos tipos de personas. Muchas, pueden tener características tóxicas, pero también es posible encontrar personas con características buenas que pueden ayudar a otros a mejorar. Se trata de gente nutritiva, que sana con sus acciones y actitudes. 

Con esta premisa, el licenciado en teología y psicología, terapeuta familiar y sexólogo clínico, Bernardo Stamateas llegó a Misiones para presentar su nuevo libro “Emociones nutritivas”, y brindar charlas gratuitas en Posadas, Apóstoles, Alem, Oberá, Jardín América y San Ignacio.

“La buena salud emocional es tan importante como la salud física, no somos un cuerpo sin cabeza”, destacó el doctor en una amena entrevista con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.

Y agregó que “no nos enfermamos por una causa, somos multicausales. Una de esas causas son las emociones, no es la única pero es una importante, tanto para la enfermedad como para la salud por eso uno tiene que cuidarla”.

Manifestó que hubo un antes y un después tras la pandemia de coronavirus, donde las personas acudieron en demasía a los psicólogos. “Nos cansamos de trabajar en ataques de pánico, ideas obsesivas, estrés postraumático, trastornos de ansiedad generalizado, todo lo que es depresiones, muchas”, dijo. A estos también se sumaron los duelos traumáticos de personas que perdieron algún ser querido y no lo pudieron despedir.

Tras la pandemia, “es como que todos despertamos. Decimos ‘uy che, tenemos emociones, tenemos que cuidar con quien nos juntamos, juntarnos con gente nutritiva que nos da valor, que nos empuje hacia adelante, no con gente que nos nivele para abajo, así que creo que en ese aspecto hemos hecho un avance”, destacó Stamateas.

Todo esto generó un paradigma en los profesionales, lo que los llevó a trasladar el consultorio a la calle, estar más cerca de la gente, “y poder llegar de manera práctica y dar algunos recursos prácticos para estar un poquito mejor”, afirmó el licenciado.

 

“Nada va a reemplazar el encuentro cara a cara” 

Para Stamateas está claro que “el lenguaje virtual no es el lenguaje presencial”. Si bien la tecnología trajo muchos beneficios y practicidades en la palma de la mano, más que nada tras la pandemia, también trajo algunos efectos negativos.

Afirmó que esto los grandes lo tienen claro, pero los chicos, preadolescentes, adolescentes no, porque “nacieron con el celular pegado a la mano”, dijo y explicó que “muchos creen que lo virtual es lo presencial. Entonces dicen ‘tengo 20 amigos’, no, eso no es amigo, esos son seguidores. Me bloqueó, me odia. No, el odio es otra cosa. Entonces confunden lo virtual con lo presencial”.

Para Stamateas “nada va a reemplazar el encuentro cara a cara”, afirmó.

“Nosotros somos seres amorosos que necesitamos del otro. Cuando nacimos, una mano nos puso en el pecho de mamá. La mano de papá, del enfermero, del médico, no importa, una mano nos puso, si no moríamos. Y desde ese día hasta el último seguimos necesitando de esa mano, necesitamos del otro”, destacó.

Agregó que “lo primero es no confundir los lenguajes; y lo segundo es que el problema no es lo virtual, es lo presencial. Si vos estás cenando en tu casa y le decís: ‘bueno chicos guardemos los celulares, vamos a comer, vamos a compartir, comé bien, sentate bien, estás comiendo mal’, entonces lo presencial termina siendo un calvario (para los chicos). ¿Y qué hacen los chicos y los grandes frente al estrés?, refugiarnos en la dopamina de lo virtual, nos genera una sensación de placer. Pero ¿qué pasaría si hacemos que lo presencial sea más divertido, sea más atractivo el encontrarnos”, se preguntó.

 

 

Terapias breves 

Seguidamente, el doctor contó que hoy la “vedette” en el consultorio de los psicólogos son las terapias breves, y no de las extensas charlas donde se exploraba todo el subconsciente del paciente. Ante un ataque de pánico, dijo “no me digas contame de tu infancia, yo necesito saber qué hacer cuando siento que me voy a morir, estoy en el supermercado y quiero salir corriendo”, ejemplificó.

Si bien existen todavía las terapias largas, hoy la gente busca practicidad y espiritualidad.

 

“La fe te acompaña donde la razón te abandona, o sea la razón te lleva hasta un punto. Entonces, después te sostiene la fe, la espiritualidad. No tanto lo religioso, no tanto lo institucional o lo dogmático, sino lo espiritual, la experiencia interna, el fortalecimiento, lo trascendente, los valores”, resaltó. 

Stamateas se explayó y explicó: “A los psicólogos nos gusta decir que lo mínimo es lo máximo. El pequeño cambio es como una bolita de nieve que vos la soltás y trae una catarata, una avalancha. Entonces, a veces, con una pequeña llave abrís una gran puerta y a veces un problema complejo tiene una solución sencilla, a veces un problema de muchos años se puede resolver rápidamente, a veces no, pero el secreto es siempre lo mínimo,algo chiquitito. ¿Qué podría hacer yo ahora para sentirme un poquito mejor?”, se preguntó

Y contestó: “unos mates, llamar a una amiga, mandarle un corazoncito a alguien, chiquitito, pero un poquito, ya iniciaste un pequeño cambio. Y ese pequeño cambio puede traer otro pequeño cambio (…) Los problemas no se resuelven pensando, se resuelven haciendo, uno tiene que pasar a la acción, a la práctica”. 

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