La emergencia por los fuertes terremotos que sacudieron a Venezuela sumó este jueves el testimonio de quienes siguen la situación desde la distancia, con familiares, amigos y conocidos en las zonas afectadas. En diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, Máryuly Pinto, comunicadora venezolana radicada en Argentina desde hace ocho años, describió la angustia inicial por la falta de comunicación con su familia y advirtió que su país enfrenta una tragedia para la cual no cuenta con suficiente capacidad de respuesta.
Pinto señaló que Venezuela ya atravesaba desde hace años una situación social, económica y política muy compleja, de la que aún no logró recuperarse, cuando fue sorprendida por una nueva tragedia que, según la información que recibía desde su país, seguía sumando víctimas y heridos con el paso de las horas.
La comunicadora contó que se enteró de los terremotos a través de las redes sociales, alrededor de las 19.30 hora argentina, cuando en Venezuela eran aproximadamente las 18.30. A partir de ese momento intentó comunicarse con su madre, pero no logró obtener respuesta inmediata, en medio de un escenario de comunicaciones inestables.
Según explicó, la falta de un servicio eléctrico confiable complica también el acceso a internet y vuelve más difícil el contacto con familiares y conocidos. Recién una hora y media después recibió un audio de su madre en el que le confirmaba que estaba bien y que en la zona donde se encontraba no se habían sentido grandes repercusiones de los movimientos sísmicos.
Ese mensaje, dijo, le permitió recuperar algo de tranquilidad, sobre todo al saber que también sus hermanos estaban bien. Sin embargo, aclaró que pasó la noche en vela porque no lograba comunicarse con otro hermano que vive en Caracas. Finalmente, también recibió un audio de él, en el que le confirmó que tanto él como sus sobrinos estaban a salvo.
Aun con ese alivio personal, Pinto remarcó que la situación general seguía siendo dramática. De acuerdo con los reportes que llegaban desde Venezuela, mencionó que hasta ese momento se hablaba de 164 fallecidos y cerca de mil heridos, en medio de imágenes que calificó como estremecedoras por el nivel de destrucción observado en distintas zonas del país.
Caracas, La Guaira y Maiquetía, entre los puntos más afectados
Al describir las regiones más golpeadas, Pinto sostuvo que el impacto se concentró especialmente en Caracas, en la zona central del país y en áreas vinculadas a La Guaira, donde se encuentra el principal aeropuerto internacional venezolano.
Indicó que el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía permanecía cerrado debido a graves daños en sus instalaciones, entre ellos el desprendimiento de techos. La comunicadora explicó que se trata de la terminal aérea más importante del país y que su cierre complica aún más la posibilidad de recibir asistencia con rapidez.
WATCH: Moment powerful 7+ magnitude earthquake (terremoto) causes major damage at Caracas Airport, Venezuela pic.twitter.com/2kd7oNFxbs
— Rapid Report (@RapidReport2025) June 24, 2026
También señaló que La Guaira se encontraba fuertemente afectada y que en Caracas se reportaban sectores colapsados. Entre las zonas mencionadas incluyó Los Próceres, San Bernardino y La Pastora, además de otras áreas donde se registraron edificios completamente desplomados.
Pinto recordó que el 24 de junio es una fecha patria en Venezuela y que, por tratarse de un feriado, muchas familias se encontraban en sus casas, compartiendo o viendo partidos, cuando ocurrieron los terremotos. Para ella, ese dato vuelve todavía más doloroso el impacto humano de la tragedia.

Incertidumbre, rescates y un país sin planificación sísmica
Sobre la información que le llegaba desde Venezuela, Pinto explicó que predominaban la incertidumbre y el desconocimiento. Indicó que los equipos de rescate, bomberos y Protección Civil estaban abocados a buscar víctimas entre los escombros, en las horas consideradas clave para encontrar personas con vida.
La comunicadora sostuvo que Venezuela no cuenta con una planificación sólida para enfrentar sismos de esta magnitud, porque no se trata de un fenómeno cotidiano en el país. Recordó como antecedente el deslave de 1999 en La Guaira, que dejó una enorme cantidad de víctimas fatales, y mencionó también un terremoto histórico ocurrido décadas atrás, al que ubicó en la década de 1960.
A su criterio, el país no dispone hoy de herramientas suficientes para responder a una emergencia de esta escala y señaló que el deterioro acumulado en los últimos años dejó al sistema institucional y sanitario en una situación de gran fragilidad.
En ese sentido, advirtió que los hospitales ya se encontraban en crisis y que la emergencia los expone aún más. Según describió, faltan medicamentos, instrumentos y condiciones adecuadas para que los profesionales puedan asistir a los heridos con los recursos necesarios. Por ese motivo, consideró que la única salida inmediata es la asistencia de otras naciones, mediante ayuda humanitaria organizada, ya que Venezuela enfrenta esta tragedia cuando todavía no ha logrado superar otras crisis previas.

La ayuda internacional y las dificultades para ingresar asistencia
Consultada sobre la cooperación internacional, Pinto sostuvo que distintos países manifestaron disposición a colaborar, pero advirtió que el problema central será cuánto demorará esa ayuda en llegar y por qué vías podrá ingresar.
Explicó que el cierre del aeropuerto de Maiquetía representa una dificultad importante para la llegada de asistencia. También mencionó que por vía marítima hubo preocupación durante las primeras horas, debido a que las aguas del Caribe se retrajeron y existió una alerta inicial por un posible tsunami.
Según indicó, esa amenaza fue luego descartada, aunque en un primer momento había preocupación en zonas del Caribe, incluidas Puerto Rico, Aruba y Curazao. También señaló que el movimiento sísmico y sus réplicas se sintieron en otros países, entre ellos Colombia, y mencionó afectaciones en varias localidades venezolanas.
Pinto afirmó que el alcance real de los daños todavía era difícil de precisar, justamente por las fallas de comunicación, los problemas de infraestructura y la magnitud de las zonas afectadas. En ese contexto, dijo que las cifras oficiales podían seguir cambiando.
También sostuvo que, mientras desde Venezuela se hablaba oficialmente de 164 víctimas fatales, reportes externos advertían que el número final podía ser mucho mayor. Aclaró que, en medio de la emergencia, la información seguía siendo fragmentaria y sujeta a actualización.

“El corazón está estrecho”: vivir la tragedia desde la distancia
Pinto relató que atraviesa la situación con una mezcla de alivio por haber confirmado que su familia está bien y una profunda angustia por el sufrimiento de quienes perdieron seres queridos, hogares o quedaron atrapados en medio de la emergencia.
Dijo que vivir esta tragedia desde la distancia resulta especialmente doloroso, porque mientras una parte de ella pudo tranquilizarse al escuchar a su madre y a su hermano, otra parte permanece pendiente de las familias que no recibieron la misma noticia.
La comunicadora señaló que el dolor de Venezuela se vuelve difícil de dimensionar al pensar en quienes no pudieron dormir en sus casas porque se derrumbaron, en quienes perdieron todo o en quienes ya no volverán a reunirse con sus familiares.
También advirtió que, después de los terremotos, muchas personas podrían quedar sin comida, sin servicio eléctrico y sin condiciones básicas de asistencia. Frente a esa realidad, dijo que desde la distancia solo puede acompañar con la oración y con su voz para pedir que la comunidad internacional entienda que Venezuela no está preparada para enfrentar sola una emergencia de esta magnitud.
FInalmente, sostuvo que no representa a una institución ni puede organizar ayuda humanitaria por cuenta propia, pero sí puede advertir sobre la necesidad de que las naciones se articulen y reconozcan la gravedad de la situación.
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