Diagnóstico precoz y un buen tratamiento, temas pendientes en “el mal de Chagas”


En el marco del Día Mundial de Concientización sobre la enfermedad de Chagas, alertan sobre la presencia de esta infección que si no es tratada a tiempo puede desarrollar cardiopatías y afecciones digestivas que conducen a la muerte. En la Argentina, la región noroeste era la más afectada en otros tiempos pero ahora se encuentra en provincias como Buenos Aires por los procesos migratorios y la transmisión vertical de madre a hijo. La enfermedad trascendió las barreras de Latinoamérica y en todo el mundo nacen por año cerca de nueve mil niños con Chagas.

En comunicación con el programa “El Aire de las Misiones” de la89.3 FM Santa María de las Misiones, el director ejecutivo de la Fundación Mundo Sano, Marcelo Abril, contó que “Argentina como en muchos países de Latinoamérica ha tenido en los últimos años progresos importantes y todavía algunos temas pendientes de resolución.

Los principales progresos tienen que ver con reducir las áreas geográficas donde hay una transmisión vectorial, es decir, con las picaduras de las vinchucas activas, que se ha reducido mucho”.

Sin embargo, “quedan algunas materias pendientes principalmente en lo que respecta a brindarles la posibilidad a las personas afectadas por el Chagas a un diagnóstico en tiempo y forma, además de darles la oportunidad de un tratamiento para poder tener una vida sin las complicaciones derivadas de la infección chagásica”, añadió.

En materia de acciones, Abril explicó que “desde la Fundación Mundo Sano impulsamos desde hace un año la campaña ‘ni un bebé con Chagas’. En esto, tomamos la perspectiva de la relación madre e hijo de este mal. Sucede que así como existe la transmisión a través de las vinchucas, existe también el paso desde una mujer que tiene la infección durante el embarazo o el parto.

Ahí tenemos un niño que nace con la enfermedad y requiere otro abordaje, ya lejos de insecticidas y condiciones de la vivienda. Este tipo de trasmisión puede darse en cualquier parte del mundo por el constante viaje de personas que pueden llevar consigo la enfermedad”.

En esto “hay que estar atentos a los diagnósticos y en el caso de que sea una embarazada que da a luz, también se debe diagnosticar al bebé. El tratamiento de la enfermedad es parasitológico y es mucho más eficiente durante el primer año de vida de un niño que nace con Chagas. Es importante no perder la oportunidad de diagnóstico temprano y dar tratamiento tanto al niño como a la madre para cortar esta cadena de transmisión”, remarcó.

Un mal invisible

El llamado “mal de Chagas” se trata en realidad “de un parásito que se aloja en el cuerpo, el trypanosoma cruzi, que requiere medicamentos y un tratamiento estándar con la ingesta de comprimidos durante unos dos meses. Esta enfermedad infecciosa tiene como característica que puede tornarse crónica, ya que la persona convive con esta infección durante muchos años y hasta por el resto de su vida”, señaló Marcelo Abril.

Con el paso de los años, “más allá de convivir con el parásito, la mayoría de las personas desarrollan las patologías derivadas como cardiopatías o afecciones digestivas, es ahí donde se manifiesta el riesgo de vida. Como eso sucede con el tiempo, debemos hacer el diagnóstico y tratamiento parasitológico para evitar consecuencias irreversibles”, agregó.

De madre a hijo

En cuanto a la prevalencia de la enfermedad, Abril señaló que “en la transmisión materno-infantil estimamos que anualmente en el mundo nacen 9 mil niños con Chagas. En Argentina, estamos en un orden de unos 1.300 niños que nacen con la enfermedad todos los años. Lastimosamente, el diagnóstico a tiempo y el tratamiento de estos chicos en el país todavía son minoritarios”.

Fase aguda y crónica de la enfermedad

Como parte del Día Mundial de Concientización sobre la enfermedad de Chagas, la Organización Mundial de la Salud compartió algunos puntos a tener en cuenta de esta infección.

La enfermedad de Chagas tiene dos fases. Inicialmente, la fase aguda dura unos dos meses después de contraerse la infección y es donde circula por el torrente sanguíneo una gran cantidad de parásitos, pero en la mayoría de los casos no hay síntomas o estos son leves y no específicos.

En menos del 50% de las personas picadas un signo inicial característico puede ser una lesión cutánea o una hinchazón amoratada de un párpado. Además, esas personas pueden presentar fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez, dolores musculares, dificultad para respirar, hinchazón y dolor abdominal o torácico.

Durante la fase crónica, los parásitos permanecen ocultos principalmente en el músculo cardíaco y digestivo. Hasta un 30% de los pacientes sufre trastornos cardíacos y hasta un 10% presenta alteraciones digestivas (típicamente, agrandamiento del esófago o del colon), neurológicas o mixtas.

Con el paso de los años, la infección puede causar muerte súbita por arritmias cardíacas o insuficiencia cardíaca progresiva como consecuencia de la destrucción del músculo cardíaco y sus inervaciones.

Puede tratarse con benznidazol, y también con nifurtimox, que matan al parásito. Ambos medicamentos son eficaces casi al 100% para curar la enfermedad si se administran al comienzo de la infección en la etapa aguda, incluso en los casos de transmisión congénita. Sin embargo, su eficacia disminuye a medida que transcurre el tiempo de la infección.

Descubrir este mal

La enfermedad lleva el nombre de Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, médico e investigador brasileño que la descubrió en 1909. En mayo de 2019, en cumplimiento de la decisión de la Asamblea Mundial de la Salud número 72, se estableció el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas para su celebración el 14 de abril (día de 1909 en que Carlos Chagas diagnosticó el primer caso humano de la enfermedad, una niña de dos años llamada Berenice).

La enfermedad de Chagas se encuentra sobre todo en zonas endémicas de 21 países de América Latina,1 donde se transmite a los seres humanos principalmente por las heces o la orina de insectos triatominos (vía vectorial) conocidos como vinchucas, chinches o con muchos otros nombres, según la zona geográfica donde se encuentre.

Inicialmente, la enfermedad de Chagas estaba confinada a las zonas rurales de la Región de las Américas, principalmente América Latina. Debido a la movilidad de la población en los últimos decenios, la mayoría de las personas infectadas ha pasado a vivir en entornos urbanos (proceso de urbanización) y la enfermedad se ha ido detectando cada vez más en EEUU, Canadá, en muchos países europeos y en algunos africanos.

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