Mandar a los chicos a la escuela será un verdadero desafío en 2024


De cara al aumento descarado de los precios, la pedagoga e investigadora Irene Kit, presidenta de la asociación civil Educación Para Todos, admitió que mandar a los chicos a la escuela en 2024 será un gran desafío para las familias argentinas.

“Si vemos lo que cambiaron los precios de los alimentos estas últimas semanas en el supermercado no me quiero imaginar cuando tengamos que mandar a los chicos a la escuela… si el papel higiénico cuesta lo que cuesta hoy no me puedo imaginar lo que saldrá un block de hojas de carpeta el año que viene”, aseguró en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

A su entender, para este tipo de acciones, el Ministerio de Educación de la Nación debiera mantener recursos para generar condiciones para poder concentrarse en el tiempo de enseñanza.
“Sobre todo en el nivel secundario, tenemos que lograr una manera de trabajar y estar en la escuela donde los adolescentes pueden verle el sentido… ojalá podamos encontrar para el año que viene temas articuladores y una forma de poner la vida real de los estudiantes en centro de la actividad escolar para que, aún con las dificultades económicas, sientan una gran satisfacción de desarrollar sus mentes, vínculos sociales y proyectos de futuro”, indicó.

 

El eje del problema

Para Kit, no es tan importante que el área de Educación sea un Ministerio o una Secretaría, “fui funcionaria y les puedo decir que lo importante no es si me llamaban coordinadora, directora o subsecretaria. A mí decime qué tengo que hacer y qué presupuesto tengo… el cargo no me aflige. El problema no es que sea Ministerio o Secretaría, sino qué presupuesto queda para la educación obligatoria”.

En este contexto, señaló que “no tengo nada con la Universidad pero tenemos mucho que mejorar en la educación obligatoria”.

Recordó que el Ministerio nacional tiene básicamente dos componentes: el apoyo al salario docente que es el FONID; y otro a través de los programas de inversión y apoyo a las escuelas y, recordó, que “debiera haber también en el marco de la Ley Nacional de Educación, fondos específicos para las escuelas que atienden a población en situación de pobreza”.

Por ello, indicó que hay que ver qué presupuesto queda para estos tres grandes componentes, “las universidades tienen su lobby en el Congreso, no me preocupan porque sé que van a conseguir el presupuesto, aunque no sea el que desean seguramente será más que el originalmente asignado. Seguramente también se va a preservar en el marco de las negociaciones el FONID para los docentes”.

Pero para la analista, la principal preocupación es “cómo se defienden desde las provincias y desde las decisiones nacionales, esos fondos que complementan el gran esfuerzo que hacen las provincias para mantener el sistema educativo y, así, poder proveer libros, formación docente, mobiliario y material didáctica para ayudar a superar la desigualdad. Ese plus es muy importante en provincias que también van a tener restringidos sus presupuesto el año que viene y gran parte del dinero irá a sueldos”.

 

Herramientas contra la desigualdad

La enseñanza en el aula no es lo mismo cuando se dispone de libros, materiales didácticos, equipamiento informático. “Estas herramientas ayudan a superar las diferencias, las desigualdades que hay entre alumnos”, observó Kit.

A su entender, el gran desafío que tenemos todos en la vida, pero que en educación escolar se agudiza terriblemente, es la gestión del tiempo. “Tenemos unas horas, días, meses de clases y tenemos ladrones de tiempo por todas partes entre los docentes: burocracia que llenar, una serie de formalidades como pautas que llevan al desorden”.

 

Sobrecargados de responsabilidades

Recordó además que los docentes, “que estamos cara a cara con los alumnos, también somos los encargados de supervisar y garantizar servicios nutricionales, temas de salud, detección de problemáticas socio ambientales. La verdad que en este contexto, podemos decir que no se trata de un presupuesto educativo, sino de desarrollo humano”.

A su entender, cuando los chicos van a la escuela, no hay que montar un comedor en paralelo, sino que hay que hacer que coman en la escuela, “eso es fundamental. Pero la persona que se hace cargo de la calidad de las viandas, de pagar a los proveedores, etc, sea una persona de Desarrollo Social o como se llame en cada provincia. Porque los docentes salimos corriendo a la farmacia o a la Policía por emergencias y eso debe ser reemplazado por las personas que tienen la responsabilidad primaria en esas otras problemáticas, para liberar a los docentes en su tiempo y energía mental y poder concentrarnos en condiciones para que los niños piensen las matemáticas, puedan leer y si quieren así poder juzgarnos”.

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