El frío impulsa la venta de facturas y chipas, pero las panaderías siguen sintiendo la caída del consumo


La llegada del invierno suele traer alivio para las panaderías. Con las temperaturas más bajas, crece el consumo de productos tradicionales para acompañar el mate, el té o el café, una tendencia que este año volvió a hacerse visible en Misiones. Sin embargo, el repunte no alcanza para compensar la fuerte caída que arrastra el sector desde hace varios meses.

Así lo describió Omar Acosta, integrante del Centro de Industriales Panaderos de la provincia, quien señaló que el comportamiento del mercado mantiene una lógica estacional. “El frío nos ayuda a la venta, obvio, la gente consume más, es normal, el cuerpo pide calorías”, explicó durante una entrevista en FM de las Misiones.

Entre los artículos que más salida tienen en esta época aparecen las facturas, las chipas, los bizcochos y otras especialidades destinadas a las meriendas y desayunos. Acosta destacó que la factura continúa siendo el principal producto del rubro cuando bajan las marcas térmicas. “Es el caballito de batalla nuestro”, afirmó.

El empresario reconoció que el invierno generó una mejora respecto de los meses anteriores, aunque aclaró que el escenario sigue siendo complejo. Según indicó, enero y febrero registraron una merma importante en los volúmenes comercializados y la recuperación esperada durante el resto del año no terminó de consolidarse.

“Siempre nos baja en verano, pero este fue muy importante la merma que hubo. Con esperanza de recuperar kilos, este año no fue tan fácil”, comentó.

La retracción del poder adquisitivo también modificó la forma en que los clientes realizan sus compras. En lugar de adquirir por kilos o docenas, cada vez son más frecuentes los pedidos reducidos y ajustados al dinero disponible.

“La gente pide diez pancitos, ocho pancitos, facturas por cuatro o cinco. Se acabó el kilo y la docena”, sostuvo. La misma situación se observa en las tortas, que pasaron de ser encargos de dos o tres kilos para celebraciones numerosas a presentaciones más pequeñas y simbólicas.

Acosta señaló que las familias priorizan la austeridad incluso en fechas especiales. Durante el reciente Día del Padre, por ejemplo, las tortas mantuvieron una buena demanda, aunque con tamaños más modestos que los habituales años atrás.

En medio de ese panorama, el Mundial de fútbol aparece como un estímulo ocasional para las ventas. Los encuentros de la Selección argentina movilizan reuniones familiares y encuentros entre amigos, lo que genera una demanda adicional de determinados productos.

Hoy vendemos muchas empanadas. La gente se preparaba para el partido y fue notorio el consumo”, relató. También mencionó que las picadas, las facturas y otras opciones rápidas suelen ganar protagonismo dependiendo del horario de los encuentros.

Más allá de ese impulso puntual, el sector continúa enfrentando una estructura de costos cada vez más exigente. El referente panadero explicó que algunos insumos esenciales registraron incrementos superiores a los de la harina, materia prima principal de la actividad.

“Lo que ha aumentado mucho son las margarinas, las grasas, el gas, la luz, el azúcar y los huevos”, detalló. En varios casos, remarcó, los valores están vinculados a mercados internacionales y a factores externos que terminan impactando sobre la producción local.

La preocupación no se limita a la rentabilidad de las empresas. Acosta advirtió que numerosas panaderías atraviesan dificultades para sostener sus planteles laborales y que en distintas provincias ya se produjeron cierres de establecimientos.

“Ya hay muchos cierres y baja de personal”, aseguró. Como integrante de una entidad nacional que agrupa a panaderos de todo el país, afirmó que la problemática se repite en varias regiones y no constituye una situación exclusiva de Misiones.

A pesar de las dificultades, destacó el esfuerzo de muchas firmas por conservar sus equipos de trabajo y continuar invirtiendo en capacitación e innovación. En su caso particular, comentó que mantiene una plantilla de 60 trabajadores pese a la disminución de las ventas.

“Está costando mucho mantenerse y mantener la cantidad de gente trabajando”, reconoció.

Otro de los desafíos mencionados por el empresario tiene relación con la competencia informal. Según indicó, existen elaboradores que comercializan productos sin cumplir con las mismas exigencias tributarias y regulatorias que afrontan los comercios habilitados.

Aunque admitió que se trata de una realidad histórica difícil de erradicar, consideró que esa situación genera una competencia desigual para quienes desarrollan la actividad dentro de las normas vigentes.

La entrada El frío impulsa la venta de facturas y chipas, pero las panaderías siguen sintiendo la caída del consumo se publicó primero en Primera Edición.