El aumento de los costos en las prestaciones odontológicas privadas comenzó a reflejarse con fuerza en los consultorios públicos. En Posadas, el Servicio de Odontología del Hospital René Favaloro de Villa Cabello registra un crecimiento sostenido de pacientes que buscan resolver problemas bucales que, en muchos casos, quedaron postergados por dificultades económicas.
La coordinadora y jefa del área, la doctora Liliana Canalis, explicó en FM de las Misiones que la demanda se incrementó durante los últimos meses debido a que muchas familias ya no pueden afrontar los valores de las consultas particulares ni los copagos exigidos por algunas obras sociales.
“Obviamente se incrementó. La práctica odontológica es una práctica costosa. La gente que tiene obra social, cuando acude al odontólogo, tiene que pagar siempre una diferencia y no lo está pudiendo”, señaló.
De lunes a viernes, el hospital brinda atención a personas que no cuentan con cobertura médica. Allí se realizan arreglos dentales, limpiezas, extracciones y tratamientos de conducto en determinados sectores de la boca. Durante los fines de semana y feriados, en cambio, la guardia recibe a cualquier paciente que presente una urgencia, independientemente de si posee o no obra social.
Canalis remarcó que los procedimientos más solicitados son los arreglos y las extracciones. Según explicó, detrás de esa realidad existe un fuerte condicionante económico que influye directamente en las decisiones de los pacientes.
“Todavía estamos en una situación de salud bucodental donde la práctica es bastante mutilada. La gente opta por las extracciones por una cuestión económica”, indicó.
La profesional detalló que un tratamiento de conducto en una pieza molar puede superar ampliamente los 300 mil pesos en el ámbito privado. Frente a ese escenario, muchas personas eligen retirar el diente afectado para terminar con el dolor, aun cuando existan alternativas para conservarlo.

“A veces la extracción es una opción económica, no una opción de que la pieza dentaria ya no va más”, sostuvo. En ese sentido, agregó que numerosos pacientes se encuentran “entre la espada y la pared” y terminan inclinándose por la solución más accesible desde el punto de vista financiero.
A la problemática económica se suma otro factor que condiciona el acceso a la salud bucal. Muchos trabajadores no pueden ausentarse de sus empleos para iniciar tratamientos prolongados o asistir a varios controles.
“Hay muchas personas que se dedican a la construcción y buscan soluciones más rápidas y más radicales”, comentó. Incluso relató que algunos pacientes rechazan la posibilidad de regresar otro día para completar un procedimiento porque temen perder ingresos o sufrir descuentos salariales.
La especialista consideró que esa situación obliga a los profesionales a analizar cada caso junto al paciente. “Nos tenemos que sentar a charlar de realidades”, expresó, al señalar que las decisiones clínicas suelen estar atravesadas por las condiciones sociales y laborales de quienes buscan atención.
En cuanto a la capacidad de respuesta del servicio, explicó que la mayoría de las prestaciones mantienen disponibilidad diaria. Sin embargo, la situación cambia en los tratamientos de conducto, una práctica compleja que requiere mayor cantidad de tiempo e insumos.
“Tenemos pacientes agendados para ser tratados y más o menos tenemos un mes y medio de agenda ocupada”, precisó.
Para el resto de las consultas, los turnos se entregan cada jornada y los pacientes pueden acceder a la atención el mismo día, siempre que concurran temprano para reservar un lugar.
La guardia odontológica del hospital también experimenta una elevada demanda. Los sábados suelen ser las jornadas más intensas, con alrededor de 45 personas atendidas, mientras que los domingos el promedio ronda los 25 pacientes.
Canalis atribuyó parte de ese crecimiento al prestigio alcanzado por el servicio y al trabajo coordinado con otras áreas del hospital. Además, destacó la articulación permanente con Emergencias y con el sector de Cabeza y Cuello, lo que permite brindar respuestas rápidas ante cuadros complejos.
Frente a este escenario, el hospital inició gestiones para incorporar más profesionales. La jefa del servicio reconoció que la estructura actual debe adaptarse a una demanda mucho mayor que la existente antes de la puesta en funcionamiento de las guardias odontológicas.
Más allá de la atención asistencial, la médica insistió en la importancia de fortalecer las acciones preventivas. En esa línea, mencionó programas destinados a embarazadas y actividades educativas en escuelas secundarias vinculadas al cuidado bucal y a la prevención del virus del papiloma humano.
“Tenemos que ofrecer información y educar a la gente, porque la gente bien educada no tiene problemas de salud”, afirmó.
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