
Con el inicio del receso invernal y el aumento de familias que salen a la ruta, el especialista en seguridad vial Luis Di Falco advirtió que la prevención no comienza cuando el auto ya está en marcha, sino mucho antes. En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, planteó que el primer paso para viajar seguros es cambiar la actitud frente al viaje: “Las vacaciones empiezan antes de salir, no cuando uno llega”.
Di Falco explicó que muchas veces el apuro por llegar al destino termina convirtiéndose en un factor de riesgo. Por eso, pidió evitar la lógica de salir a gran velocidad para ganar una o varias horas de viaje. Mencionó como ejemplo a quienes intentan llegar de Posadas a Iguazú en tres horas o hacer trayectos largos, como Buenos Aires-Posadas, en tiempos excesivamente reducidos. Para el especialista, esa conducta “es una locura” y debe reemplazarse por una planificación más responsable.
Antes de partir, recomendó realizar una visita al mecánico de confianza para revisar el estado general del vehículo y detectar cualquier problema que pueda requerir atención. También insistió en verificar que las cuatro ruedas estén calibradas con la misma presión, que el auxilio esté en condiciones y que el auto cuente con el equipamiento necesario ante una emergencia: gato, llave cruz y herramientas básicas para responder frente a una pinchadura o inconveniente mecánico en la ruta.
En ese punto, recordó casos de personas que salieron de vacaciones sin revisar el auxilio y luego descubrieron que también estaba pinchado. Incluso señaló que en países como Brasil, si la Policía detecta un vehículo con una rueda pinchada y el auxilio en mal estado, puede aplicar una multa. Para Di Falco, más allá de la sanción, se trata de una cuestión elemental de seguridad y sentido común.
El especialista también hizo hincapié en los cuidados necesarios para manejar bajo lluvia, tanto en ruta como en ciudad. En esos casos, recomendó circular más despacio y mantener mayor distancia entre vehículos, ya que el margen de reacción disminuye y las maniobras bruscas pueden derivar en siniestros.
Además, vinculó la seguridad vial con la organización cotidiana. Planteó que, si una persona debe entrar a trabajar a las 7.30, no debería salir de su casa a las 7.15, especialmente si vive en zonas alejadas como Itaembé Miní o Itaembé Guazú. Lo mismo ocurre con quienes deben llevar chicos a la escuela: salir tarde genera apuro, filas, bocinazos, discusiones y maniobras imprudentes, como cruzar semáforos en rojo.
Di Falco reconoció que se trata de un problema cultural difícil de modificar, pero sostuvo que es necesario avanzar hacia una sociedad más organizada para reducir riesgos.
Chicos atrás y sin objetos sueltos
Para las familias que viajen con niños, el especialista fue claro: los chicos deben viajar siempre atrás y con los sistemas de retención infantil correspondientes según la edad y el tamaño. Incluso aclaró que, aunque algunos menores ya tengan edad legal para ir adelante, si son bajos de estatura lo más seguro es que continúen viajando en el asiento trasero.
También pidió prestar atención a los objetos dentro del habitáculo. El matafuego debe estar sujeto debajo del asiento del conductor o del acompañante, no suelto sobre el asiento trasero ni en la luneta. Además de constituir una infracción, puede transformarse en un proyectil durante un choque o una frenada brusca.
La misma recomendación alcanza a cualquier elemento suelto dentro del vehículo. Di Falco remarcó que, ante un accidente, todo objeto sin fijación puede desplazarse con violencia y provocar lesiones.
Viajar de día y evitar los horarios críticos
Respecto de los horarios más seguros para salir a la ruta, Di Falco señaló que, estadísticamente, muchos accidentes se producen al amanecer y al anochecer, especialmente entre las 19 y las 22. Por ese motivo, recomendó viajar de día y evitar, en lo posible, los tramos nocturnos largos.
Esa planificación cobra más importancia durante el invierno, cuando la visibilidad puede verse afectada por lluvia, niebla o neblina, y cuando el cansancio suele acumularse en viajes prolongados.
El celular, uno de los mayores riesgos
Entre los errores humanos más frecuentes, Di Falco ubicó en primer lugar la falta de actitud preventiva y, de inmediato, el uso del teléfono al volante. Según explicó, en los últimos años crecieron los accidentes vinculados a los llamados descuidos tecnológicos: conductores que manejan mientras revisan Whatsapp, contestan mensajes o miran grupos.
El especialista advirtió que una distracción de pocos segundos puede equivaler a avanzar varios metros sin mirar el camino, dependiendo de la velocidad. En ruta, eso puede terminar en un despiste, una mordida de banquina, un vuelco o una colisión.
También señaló que muchos conductores, después de un siniestro, buscan justificar lo ocurrido con frases como “se me cruzó un perro”, “un ciclista”, “un auto” o cualquier otra explicación, cuando en realidad estaban manipulando el celular. Según Di Falco, esto ocurre porque si una persona reconoce ante el seguro que se distrajo usando el teléfono, puede tener problemas para cobrar la cobertura.
También remarcó que el riesgo no se limita a los autos: en motos, el uso del celular mientras se conduce es todavía más grave.
Niebla y neblina: luces bajas y detenerse en un lugar seguro
Otro punto central de la entrevista fue la conducción con niebla o neblina. Di Falco explicó que ambas se producen por la presencia de humedad y pequeñas partículas de agua en el aire, aunque la diferencia está en la intensidad. Con neblina se puede ver aproximadamente a 200 o 300 metros, mientras que con niebla intensa la visibilidad puede reducirse a 50 metros o menos.
Ante esa situación, recomendó no circular si la niebla es intensa. Si el conductor ya está en viaje, debe mantener una velocidad segura dentro de los mínimos legales y evitar circular extremadamente despacio sobre la calzada, porque ir a 20 kilómetros por hora en una ruta también puede ser peligroso si otros vehículos avanzan a 80, 100 o 120 kilómetros por hora.
Di Falco fue tajante respecto del uso de luces: luces altas, nunca, porque reflejan la humedad suspendida y empeoran la visibilidad. También desaconsejó el uso de balizas para circular, aunque muchas personas las encienden para que otros vehículos las vean. Según explicó, si el auto circula con luces bajas encendidas, ya debería ser visible para el resto.
Si la niebla o la neblina son muy densas, lo correcto es salir de la ruta en un lugar seguro, como una estación de servicio o un acceso adecuado. Aclaró que no se debe permanecer detenido sobre la banquina ni al costado inmediato de la ruta. La recomendación es alejarse de la calzada, esperar a que mejore el clima, que amanezca bien o que haya mejor visibilidad, y recién entonces continuar.
También aconsejó revisar el pronóstico antes de viajar. Si se anticipan condiciones de niebla intensa, lo mejor es cambiar el horario, salir al mediodía o programar una parada. En viajes largos, como hacia Buenos Aires, sugirió detenerse en un hotel o alojamiento si las condiciones se vuelven peligrosas durante la madrugada. Si no hay posibilidad económica, una alternativa más segura es parar en una estación de servicio y descansar hasta que mejore la visibilidad.
Documentación: mejor en físico
Por último, Di Falco se refirió a la documentación necesaria para pasar controles viales sin inconvenientes. Aunque reconoció que varias credenciales pueden exhibirse en formato digital, recomendó llevar todo en físico, especialmente al viajar por otras provincias o zonas donde puede no haber señal de internet.
Entre los documentos que no deben faltar mencionó la cédula de identificación del vehículo, la licencia de conducir y el DNI. También recordó que la documentación puede estar cargada en la aplicación Mi Argentina, donde figuran el DNI y la licencia. Sin embargo, aclaró que la VTV debe llevarse en formato físico, mientras que el seguro puede presentarse tanto en papel como en digital, aunque también aconsejó tenerlo impreso.
Como recurso práctico, explicó que si el conductor no tiene datos o no puede conectarse a Mi Argentina durante un control, puede activar el modo avión, cerrar y volver a abrir la aplicación para que el teléfono muestre la última documentación cargada. Según indicó, eso permite exhibir credenciales vigentes desde la propia app.
Lo que no recomendó es mostrar capturas de pantalla, porque no están permitidas y pueden generar problemas en algunas jurisdicciones. “Cuantos menos problemas tengamos en cualquier lado, mejor”, resumió Di Falco, al insistir en que llevar la documentación en regla y en papel evita discusiones, demoras, malos momentos e incluso situaciones de abuso durante un viaje.
Para el especialista, la clave está en entender que salir de vacaciones no implica bajar la atención, sino todo lo contrario: viajar sin apuro, con el auto revisado, los chicos bien ubicados, el celular lejos, la documentación completa y la decisión de detenerse cuando el clima no permite manejar con seguridad.
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