La inminente llegada del fenómeno climático de El Niño vuelve a encender las alertas en el sector productivo de Misiones. Luego de varias jornadas marcadas por el frío intenso y las heladas, la preocupación ahora se centra en el exceso de lluvias, las inundaciones y las consecuencias que podrían generar sobre los cultivos, los caminos rurales y la producción de la agricultura familiar.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el subsecretario de Desarrollo Productivo de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar, Romario Dohmann, explicó el escenario que podría atravesar la provincia durante los próximos meses y detalló las recomendaciones para reducir los riesgos.
“En buena hora que desde hace un tiempo se esté hablando de la llegada de El Niño. Gracias a la comunicación y a ustedes por seguir difundiendo y no perder de vista este enemigo invencible“, expresó el funcionario al referirse a la importancia de anticiparse al fenómeno.
Indicó además que algunos especialistas ya lo catalogan como un “super Niño” e incluso, en otras provincias, lo denominan “el Niño Godzilla” por la magnitud que podría alcanzar.

En ese sentido, recordó que Misiones viene trabajando desde hace tiempo en acciones preventivas. “El gobernador conformó una mesa de trabajo y la Secretaría de Agricultura Familiar participa activamente en ese espacio”, señaló.
Dohmann remarcó que la principal ventaja es que, a diferencia de otros eventos climáticos, este fenómeno puede anticiparse gracias a los pronósticos elaborados por organismos nacionales e internacionales.
“Desde el Servicio Meteorológico Nacional, organismos internacionales y también desde la provincia se vienen emitiendo alertas sobre cómo podrían desarrollarse los próximos meses e incluso parte del año próximo”, afirmó.
Más lluvias, humedad y tormentas
El funcionario resumió que el impacto de El Niño se traducirá principalmente en precipitaciones superiores a los valores normales, altos niveles de humedad y tormentas de mayor intensidad.
“Lo importante no es solamente preocuparse, sino prepararse”, sostuvo.
Entre los principales riesgos para la producción agrícola mencionó las inundaciones, la erosión de los suelos y el incremento de enfermedades provocadas por hongos y bacterias.
Ante este escenario, la Secretaría de Agricultura Familiar elaboró una guía de recomendaciones destinada a productores hortícolas y agricultores familiares.
“Una huerta inundada significa una familia que se queda sin ingresos. Por eso la mejor herramienta es la prevención”, remarcó.
Las recomendaciones para proteger los cultivos
Entre las principales medidas preventivas, Dohmann aconsejó ampliar los canales perimetrales de las huertas para facilitar el escurrimiento del agua y evitar que ingrese a las áreas de producción.
“Recomendamos canales de entre 30 y 40 centímetros de profundidad y unos 30 centímetros de ancho, tanto para huertas a cielo abierto como para las que funcionan bajo invernadero”, explicó.
También sugirió elevar los canteros entre 40 y 50 centímetros sobre el nivel del suelo para reducir el riesgo de anegamientos.
A ello sumó la necesidad de mantener el suelo cubierto con hojarasca y materia orgánica, una práctica que mejora la infiltración del agua y fortalece la resistencia de los cultivos.
En cuanto al manejo sanitario, pidió reforzar el monitoreo de especies especialmente sensibles a la humedad, como tomate, morrón y berenjena.
“Cuando el ambiente permanece muy húmedo aumentan las enfermedades causadas por hongos, por lo que es fundamental realizar controles diarios”, indicó.
Al mismo tiempo, señaló que algunas hortalizas presentan una mejor adaptación a estas condiciones, entre ellas acelga, repollo, brócoli, coliflor, cebollita y puerro.
“La recomendación es elegir estratégicamente qué sembrar y dónde hacerlo para no perder la inversión”, señaló.
Los cultivos más vulnerables
Consultado sobre las producciones que generan mayor preocupación, Dohmann reiteró que las hortalizas como tomate y morrón encabezan la lista por su alta sensibilidad a las enfermedades asociadas al exceso de humedad.
También hizo especial referencia al cultivo de sandía, muy difundido en la provincia durante la temporada estival.
“Lo recomendable es sembrarla en terrenos con mayor pendiente o presencia de piedras y evitar las zonas bajas y planas de tierra colorada. Si el cultivo permanece uno o dos días bajo el agua, puede perderse completamente”, explicó.
El funcionario recordó que se trata de una producción que requiere una inversión importante, por lo que consideró fundamental adoptar medidas preventivas antes de que lleguen las lluvias más intensas.
“El fenómeno de El Niño va a pasar, eso es un hecho. Lo importante es estar preparados para reducir las pérdidas”, afirmó.
El período de mayor riesgo
Según explicó, las proyecciones indican que El Niño comenzó a manifestarse en junio y se extendería hasta mayo del próximo año, aunque el período de mayor intensidad se espera entre septiembre y noviembre.
“Esos meses son los que más nos preocupan”, reconoció.
No obstante, aclaró que las consecuencias del fenómeno no se limitarán únicamente a la producción agropecuaria.
“La preocupación también alcanza a las viviendas, la salud, la infraestructura vial, la horticultura y la producción de animales de granja”, advirtió.
Finalmente, pidió a la población informarse únicamente a través de organismos oficiales.
“Es importante seguir las alertas del Servicio Meteorológico Nacional, de la Dirección de Alerta Temprana de Misiones y de Defensa Civil. Hoy circulan muchas noticias falsas, por eso es fundamental guiarse siempre por fuentes oficiales“, concluyó
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