El escenario de las adicciones en los jóvenes argentinos mutó de forma drástica en el último lustro, empujado por una digitalización sin fronteras que trasladó el riesgo del casino o la agencia de juego directamente al bolsillo de los adolescentes. Así lo describió Roberto Padilla, secretario de Prevención de Adicciones de la Provincia de Misiones, durante una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, quien advirtió que lo que se inicia bajo la apariencia de un entretenimiento hogareño está derivando en cuadros graves de salud mental.
“Nosotros entendemos que la ludopatía juvenil ya no es un tema de entretenimiento o de consumo privado. Lamentablemente hoy tenemos que hablar de que esta situación se está transformando en un problema de salud mental, que creció por la facilidad de la digitalización”, planteó Padilla.
El funcionario marcó una diferencia central con el esquema tradicional del juego: antes, para apostar, una persona debía trasladarse a un lugar físico. Hoy, en cambio, el acceso puede estar en el bolsillo de cualquier adolescente. “Antes decíamos: ‘Bueno, para que alguien apueste o tenga contacto con la apuesta debería entrar a un lugar físico, visible’. Hoy eso no sucede. Con la presencia de dispositivos en las casas y, muchas veces, en manos de adolescentes, apostar desde el celular se volvió una constante y un gran problema, que se ha transformado en una adicción”, sostuvo.
El diagnóstico no se agota en el acceso tecnológico. Padilla también apuntó a la naturalización cultural de las apuestas, un fenómeno que, según explicó, guarda similitudes con lo que ocurrió en otros momentos con el alcohol u otras sustancias. Para el secretario, el debate no puede limitarse a impedir que los menores ingresen a una plataforma, aunque consideró indispensable avanzar en controles de identidad y restricciones legales.
“Estamos totalmente convencidos de que deben existir iniciativas legislativas orientadas a limitar el acceso de menores a las plataformas de apuestas online. Si hay un avance en el control con verificación de identidad, todo suma y todo es importante. Pero para nosotros el debate sigue siendo mucho más profundo”, señaló.
Padilla recordó que en 2020, cuando la Provincia comenzó a trabajar con los primeros datos de su observatorio, los pedidos de ayuda por ludopatía eran muy escasos. “Aparecían no más de cuatro o cinco casos de gente que vino a buscar ayuda por ludopatía. Estoy hablando del año 2020, cuando incluso todavía estábamos transitando la pandemia”, indicó. Desde entonces, el crecimiento fue sostenido y encendió señales de alarma.
“Hoy, en pocos años, todo lo que sucedió, todo lo que se generó y el incremento que tuvo esta problemática es muy preocupante. Ya no estamos hablando de un juego inocente o inofensivo”, remarcó.
Uno de los aspectos más sensibles es el impacto económico dentro de los hogares. Según Padilla, hay casos de menores que ingresaron a plataformas ilegales y utilizaron datos financieros familiares. “Muchas veces los menores que entraron a este tipo de plataformas ilegales generaron una sincronización de tarjetas de crédito o de débito de sus familias, provocando un problema económico terrible”, explicó.
Por eso, insistió en que la ludopatía adolescente debe leerse como una problemática compleja, que involucra salud mental, economía familiar, consumo digital, publicidad, educación y responsabilidad adulta. “Esto trae aparejadas otras situaciones. Es un problema mucho más complejo que solamente el acceso de menores a una plataforma de apuestas”, afirmó.
La contradicción entre prevención y publicidad
El avance de las apuestas online también abrió una discusión incómoda: cómo prevenir el consumo problemático cuando, al mismo tiempo, muchas plataformas ganan visibilidad pública a través del deporte, los medios y la publicidad digital. Padilla fue directo al marcar esa tensión.
“Hoy también tenemos que ser realistas y honestos: muchos de los deportes más populares están siendo auspiciados por plataformas”, advirtió.
En ese punto, sostuvo que la prevención no puede ser reemplazada únicamente por normas. La regulación es necesaria, pero insuficiente si no está acompañada por una discusión cultural más amplia. “Cuando hay cuestiones de consumo problemático, cuando hay adicción y cuando hay riesgos, una de las cosas fundamentales es poder hablarlas, que la gente se informe y que no se minimicen situaciones como estas. Lo que hoy empieza como un juego, mañana se termina transformando en una conducta adictiva”, expresó.
Padilla consideró positivo que una legislación avance en la trazabilidad de las plataformas, el origen de las apuestas y sus circuitos de difusión. Sin embargo, pidió evitar contradicciones normativas. “Si la legislación apunta a una regulación para que haya trazabilidad, para saber dónde se inicia, hacia dónde está orientada, fantástico. Pero que no haya una contradicción al poner en vigencia una ley: que por un lado se prohíba, pero por otro se permita determinada difusión de plataformas habilitadas”, planteó.
Para el secretario, el eje debe estar en una prevención seria, responsable y temprana, capaz de actuar antes de que la adicción ya esté instalada. “Nosotros entendemos que la prevención moderna no puede comenzar cuando la adicción ya está instalada”, sostuvo.
En ese sentido, valoró que el tema se discuta públicamente. “Lo que estamos haciendo hoy es hablar del tema, identificar conductas de riesgo y, sobre todo, fortalecer herramientas para que las familias puedan cuidar. Y no solamente las familias: también la escuela y la comunidad en general”, dijo durante la entrevista radial.
El aula como frontera
La preocupación también llegó al ámbito escolar. Padilla mencionó situaciones que ya forman parte de las alertas cotidianas: adolescentes que usan el celular para apostar durante actividades pedagógicas o que llegan a clase sin descanso porque pasaron la madrugada conectados a juegos en línea.
“Ignorar que hay jóvenes que, a veces, con sus celulares, en vez de estar en una actividad pedagógica en el aula están apostando, o que van sin descansar porque durante toda la madrugada estuvieron en juegos en línea, me parece que no corresponde”, afirmó. Y agregó: “Ahí está la responsabilidad del adulto que acompaña a ese menor, en una toma de conciencia y en un trabajo preventivo”.
La discusión sobre apuestas online se cruza inevitablemente con otra más amplia: el uso de dispositivos digitales en adolescentes. Padilla reconoció que “la tecnología es una enorme herramienta. Hoy sabemos que la inteligencia artificial ganó un terreno enorme en un montón de cosas. La tecnología es parte de la vida cotidiana de la mayoría de los seres humanos. El tema es cuando no se sabe poner un límite, como ocurre con todas las cosas”.
En ese punto, trazó una comparación fuerte: “Muchos padres vienen a buscar ayuda por sus hijos, y hay que decirlo: el síndrome de abstinencia de un dispositivo es igual que un síndrome de abstinencia por una sustancia ilegal. Es durísimo. Es una situación extremadamente complicada y nosotros la vivimos mucho en nuestro trabajo cotidiano”.
Además, aclaró que desde la Secretaría no plantean una salida simplista entre prohibir todo o permitir todo y explicó que “lo que planteamos como Estado en Misiones es encontrar, en primer lugar, un equilibrio responsable entre la prevención, la protección de sectores vulnerables y el uso de la tecnología”.
Ese equilibrio, insistió, debe tener como prioridad a los menores de edad. “Cuando hablamos de menores, obviamente siempre van a tener prioridad para nosotros en el trabajo preventivo”, remarcó.
El funcionario también diferenció dos planos: “Una cosa es combatir el juego ilegal, que debe ser perseguido con firmeza. Pero otra cosa es preguntarnos qué nivel de exposición cultural queremos permitir respecto a las apuestas online. Por un lado combatimos, pero por otro lado seguimos difundiendo determinada publicidad. Ahí está el punto a trabajar”, analizó.
Según Padilla, Misiones dio “un paso tremendo” al contar con una Secretaría de Estado abocada exclusivamente a la prevención. Pero insistió en que ninguna política pública alcanza si el resto de la comunidad no se involucra. “El mensaje siempre va a ser que la prevención es y debe ser un compromiso de todos”, sostuvo.
Consultado sobre cuánto aumentaron los pedidos de ayuda por ludopatía adolescente, Padilla aclaró que todavía se ubican por debajo de otras problemáticas más visibles. “El alcohol sigue siendo una búsqueda alta; las bebidas energizantes siguen apareciendo en números altos; los vapers también siguen en medidas altas. Pero la ludopatía está creciendo”, detalló.
En comparación con los cuatro o cinco casos registrados en 2020, actualmente estimó un incremento de entre 5% y 10%. De todos modos, advirtió que el número real podría estar subrepresentado porque muchas familias todavía no reconocen las apuestas online como una adicción.
“Creo que todavía no se busca tanta ayuda porque no se lo ve como un problema de adicción. Por eso digo que cuando uno empieza a sensibilizar, cuando empieza a mostrar los comportamientos, cuando empieza a visualizar qué pasa cuando alguien está en una situación de adicción con el dispositivo y con la apuesta, la gente también va a salir a buscar ayuda”, explicó.
Por eso, insistió en la necesidad de hablar del tema sin miedo. “No hay que tener miedo de tocar estas cuestiones, que no son menores y que lastimosamente no podemos permitir que se naturalicen”, remarcó.
También reconoció que no es posible “cortar con todo” ni “parar con todo”, pero sí hablar de los riesgos y visibilizar las consecuencias. “Es posible hablar y mostrar los riesgos que puede ocasionar que, sobre todo una persona menor de edad, transite una conducta de adicción con apuestas ilegales o con dispositivos”, sostuvo.
Respecto del uso de celulares en las escuelas, explicó que la Secretaría no impone una posición única. En las capacitaciones escolares se trabaja sobre adicciones en general y se advierte sobre los riesgos, pero cada institución puede definir sus propios protocolos.
“Las escuelas tienen la posibilidad de generar sus protocolos e intervenir, como varias ya lo hicieron, sobre cómo usar el celular o cómo debe ser el uso del celular en el aula. En algunos casos, directamente se decide no usarlo”, señaló y aclaró que desde su área no dicen “sí” o “no” al uso del celular en clase. “Lo que hacemos es advertir sobre los riesgos. Esa decisión le corresponde a cada establecimiento educativo”, explicó.
Para el secretario, las restricciones que algunas instituciones adoptan muestran una toma de conciencia. “En algunos casos, seguramente la escuela ve necesaria esa medida. Entonces, si esa medida favorece lo que la escuela está buscando, bienvenida sea. Si en otros lugares la institución educativa considera que todavía no es un problema, también se respeta”, afirmó.
El fondo de la cuestión, insistió, no está en negar el lugar de la tecnología, sino en ordenar su uso. “Vivimos en un mundo donde la tecnología es parte de nuestro cotidiano vivir. El tema es el uso responsable, racional y equilibrado de ese dispositivo. Y ahí está el adulto, que debe ser quien marque esa situación”, sostuvo.
Padilla cerró con una definición que sintetiza el enfoque preventivo de la Provincia: “Todo lo que sea preventivo, nosotros lo vamos a acompañar. Siempre vamos a estar a favor de aquello que no ponga en riesgo a nuestros menores frente a conductas adictivas. Después, obviamente, la decisión es particular y respetamos lo que cada establecimiento educativo tome puntualmente”.
“Pantallazo”

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