El aumento de los cuadros respiratorios comenzó a sentirse con fuerza en el Hospital de Pediatría Dr. Fernando Barreyro, donde las consultas semanales pasaron de unas 700 en períodos tranquilos a alrededor de 1.200 por semana. Ante ese escenario, la doctora Liliana Fernández Sosa, gerente asistencial del centro asistencial, pidió paciencia a las familias que concurren a la guardia, remarcó que todos los niños son atendidos y volvió a insistir en la necesidad de completar la vacunación.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, la médica explicó que el incremento de casos era esperable para esta época del año, “siempre tenemos el inicio del pico de gripes en esta etapa, por tantos cambios de clima, fríos extremos, humedad extrema y cambios bruscos: un día está muy frío y al otro día muy cálido”, lo que favorece la circulación de virus respiratorios.
Según explicó, esas condiciones afectan especialmente a los niños hiperreactivos o alérgicos, que presentan más secreciones y mucosas más sensibles, lo que facilita la instalación de cuadros gripales. A eso se suma la circulación del virus en ámbitos escolares y en espacios cerrados. “La transmisión en la escuela se da porque los padres a veces no pueden dejar a los hijos en la casa o porque los chicos ya están transmitiendo el virus antes de que aparezcan muchos síntomas. Entonces siguen yendo a la escuela y ese también es el lugar de mayor contagio”, advirtió.
La médica indicó que actualmente el cuadro respiratorio que se observa con mayor frecuencia es la influenza, una enfermedad que puede prevenirse con la vacuna. También mencionó la circulación de influenza B, parainfluenza, virus sincicial respiratorio y adenovirus, entre otros agentes respiratorios.
En el caso de los pacientes internados, donde se realizan testeos específicos, sostuvo que se están detectando casos vinculados a influenza. Sin embargo, aclaró que la situación todavía no representa un exceso respecto del año anterior. “Estamos igual, no es que tengamos un exceso de casos en relación con el año anterior. Todavía no hizo el pico más importante. El pico más importante quizás sea alrededor de agosto”, explicó.
Aunque el volumen de casos todavía no llegó al momento más crítico esperado para la temporada, la preocupación central pasa por la vacunación. Fernández Sosa remarcó que la influenza A es la que puede generar los cuadros más graves, con riesgo de internación prolongada, ingreso a terapia intensiva o complicaciones como neumonía, “por eso estamos tan preocupados de que muchos padres no hayan vacunado a sus hijos, porque si les llega a tocar, esos chicos tienen alto riesgo de complicarse”, afirmó.
La gerente asistencial del Hospital de Pediatría contó que el sistema sanitario provincial está reforzando las estrategias para acercar la vacunación a la población. Dijo que el Ministerio de Salud recorre ciudades y barrios, lleva vacunas a las casas y sostiene campañas para completar esquemas. En el hospital, además, se modificó la ubicación del vacunatorio para hacerlo más visible. “Lo movimos de un lugar que estaba un poco más escondido a un lugar más visible, para que las mamás lo vean, se interesen y pregunten”, explicó.
También se implementaron calendarios con colores para que las familias puedan identificar qué vacunas faltan y las enfermeras recorren los pasillos para detectar niños con esquemas incompletos. “Todos nos estamos moviendo. Como pediatras, estamos preocupados por el índice de vacunación y pedimos colaboración a las maestras, a los padres y a las iglesias para que nos ayuden a vacunar y a prevenir”, remarcó.
Cuándo consultar y cuándo dejar al chico en casa
Fernández Sosa también se refirió a la importancia de cortar la cadena de contagios. Explicó que los niños pueden transmitir virus incluso antes de presentar síntomas evidentes, durante un período de contagio asintomático. “Puede ser que, al hablar o charlar, ya estén eliminando virus y todavía no hayan entrado en el período de mayor sensibilidad del cuerpo, con fiebre, catarro, mocos y todo el cuadro”, señaló.
Por eso, recomendó que si un niño está engripado o resfriado no concurra inmediatamente a la escuela. “Lo ideal es que quede en la casa 48 o 72 horas. Cuando empiece a producir menos mocos, cuando estornude menos y elimine menos secreciones, ahí recién mandarlo a la escuela”, indicó.
Respecto del uso de barbijo, aclaró que puede ser una herramienta útil para “prevenir que la persona que está produciendo mucha secreción la expanda. La enfermedad sigue su curso, pero no es cuestión de exponerse innecesariamente”.
La médica también detalló cuáles son las señales que deben motivar una consulta profesional. Mencionó la dificultad respiratoria, la agitación, el broncoespasmo, la fiebre persistente por más de 48 horas, el decaimiento marcado, mareos al levantarse o que el niño continúe postrado aun cuando baja la fiebre.
“Cuando baja la fiebre y el chico no sigue jugando, o sigue postrado, eso es indicativo de que hay que ir a ver cómo está evolucionando el cuadro gripal”, explicó.
También recordó que un niño puede enfermarse varias veces, porque los virus respiratorios cambian y circulan cada año. Por eso la vacuna antigripal debe aplicarse de manera anual.
Aclaró, además, que la vacunación no impide necesariamente todos los resfríos o cuadros respiratorios, porque hay distintos virus con síntomas similares. Sin embargo, reduce de manera muy significativa el riesgo de complicaciones graves.

El hospital pide paciencia: “No va a quedar ningún niño sin atender”
La suba de consultas ya impacta en la dinámica cotidiana del Hospital de Pediatría. Fernández Sosa explicó que, como centro de referencia de emergencias pediátricas en Posadas, el hospital atiende de manera continua los 365 días del año, por lo que la demanda aumenta especialmente en esta época.
“Lo único que les voy a pedir a los padres es que, como somos el único centro de atención en emergencias pediátricas de toda la ciudad de Posadas en forma continua, cuando vengan tengan paciencia. Se los va a atender. No va a quedar ningún niño sin atender, pero no crean que en una o dos horas van a poder salir”, advirtió.
La médica precisó que en verano se registraban cerca de 200 consultas diarias, mientras que actualmente se atienden alrededor de 350 consultas por día. En la comparación semanal, el salto fue de unas 700 consultas en semanas tranquilas a 1.200 consultas semanales.
“Eso quiere decir que tienen que venir con paciencia. Venir tranquilos. Se los va a atender y se los va a revisar, pero hay algunos padres que vienen muy exaltados”, señaló.
Fernández Sosa explicó que todos los niños son evaluados mediante un sistema de triage, que permite ordenar la atención según la gravedad del cuadro. Primero ingresan los pacientes clasificados como rojos, naranjas y amarillos, es decir, aquellos con mayor riesgo de internación o de requerir terapia intensiva.
“A todos se los va a ver, pero entran con prioridad los rojos, los naranjas y los amarillos, que son los pacientes que tienen alto riesgo de internarse o alto riesgo de tener que ingresar a terapia intensiva. Ellos son los primeros”, indicó.
Luego se atiende a quienes pueden esperar por presentar cuadros febriles o respiratorios manejables en el tiempo. La médica insistió en que la espera no significa falta de atención, sino una organización necesaria frente a la alta demanda.
También explicó que muchas familias recurren directamente al Hospital de Pediatría, con o sin obra social, porque saben que allí se resuelven situaciones que otros centros no siempre pueden abordar, como cuadros quirúrgicos, traumatológicos o neuroquirúrgicos.
“La gente está acostumbrada a venir al Hospital de Pediatría ante cualquier situación: que el chico se quemó, que se golpeó la cabeza, que se fracturó. Vienen porque saben que acá se les resuelve y que el hospital tiene todas las especialidades”, señaló.
Sobre el final, Fernández Sosa insistió en que hay vacunas disponibles y que la prevención también incluye hábitos cotidianos: buena higiene, alimentación adecuada, juego al aire libre y actividad física.
“Hay formas de mantener al niño con buena higiene, buena alimentación, que salga a jugar, que corra, que extienda sus pulmones, que tenga vida libre, que no esté todo el día sentado frente a la Play sin actividad deportiva. Todas esas cosas ayudan a que un cuadro respiratorio pase con menos complicaciones”, expresó.
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