En el marco del Día Nacional de la Seguridad Vial, desde la organización Estrellas Amarillas renovaron el llamado a fortalecer la concientización ciudadana y advirtieron que, pese a años de campañas y acciones preventivas, los índices de mortalidad en las rutas y calles de Misiones continúan siendo elevados.
María Elena Magri, impulsora del movimiento en la provincia, recordó que este 10 de junio se cumplieron 15 años del lanzamiento de la iniciativa en Posadas. La referente señaló que durante ese tiempo el trabajo de visibilización se mantuvo de manera permanente, aunque reconoció que los resultados aún no logran reflejar una reducción sustancial en las estadísticas.
“Hace 15 años atrás estábamos haciendo el lanzamiento en la costanera de esta campaña. Ahí empezó nuestro trabajo”, rememoró durante una entrevista con FM de las Misiones. Sin embargo, lamentó que el panorama actual conserve muchas similitudes con el de entonces. “Seguimos en ese ranking tan feo, siempre terceros, cuartos a nivel nacional con la cantidad de muertos”, expresó.

La dirigente explicó que las variaciones registradas entre un año y otro son mínimas y consideró que la problemática requiere una transformación cultural profunda. A su entender, la clave pasa por la formación ciudadana desde edades tempranas y no exclusivamente por el endurecimiento de sanciones o la incorporación de nuevos controles.
Magri destacó además el valor simbólico de las estrellas amarillas pintadas sobre el asfalto, una intervención que busca recordar a quienes perdieron la vida en hechos de tránsito y generar reflexión en conductores, peatones y motociclistas. Según comentó, con el paso del tiempo esos símbolos lograron instalarse en el imaginario colectivo y funcionan como una señal de alerta permanente.
“Son muertes que si todos hacemos lo que tenemos que hacer cumpliendo las reglas, tratando de ser más tolerantes, más solidarios en la vía pública, podemos evitar que mueran personas”, afirmó. También remarcó que los estudios disponibles coinciden en que la mayoría de los casos tienen origen en errores humanos vinculados al incumplimiento de normas, el consumo de alcohol y el exceso de velocidad.
Al referirse al crecimiento del parque automotor, puso especial atención en la situación de las motocicletas. Si bien reconoció que existen numerosos usuarios responsables, manifestó preocupación por conductas que se repiten con frecuencia y que incrementan los riesgos.
Entre ellas mencionó el uso constante del teléfono celular mientras se conduce, así como la utilización de auriculares en bicicletas y otros vehículos de movilidad personal. “Veo ahora con esto de las moto Uber que van todo el tiempo con el celular. También bicicletas con auriculares. Entonces yo digo, ¿cómo hacés?”, planteó.
Consultada sobre la necesidad de aplicar castigos más severos, respondió que la solución principal continúa estando en la educación. “Para mí es educación”, sostuvo. En ese sentido, consideró que las mejoras en infraestructura, semaforización y señalización registradas en los últimos años no alcanzaron para modificar hábitos arraigados que siguen generando situaciones de peligro.
La referente observó que la falta de atención atraviesa a todos los actores que comparten el espacio público. Mencionó casos de peatones distraídos con dispositivos móviles, personas que cruzan fuera de las sendas habilitadas y automovilistas que no respetan las reglas básicas de convivencia.
“Creo que hay que volver a todos los que estamos en la vía pública a que nos estén marcando un poquito que es una cuestión de respeto”, reflexionó. Para Magri, la construcción de una circulación más segura depende de un compromiso colectivo y no únicamente de las autoridades.
Durante la entrevista también respaldó el proyecto que busca incorporar la educación vial como contenido obligatorio en las escuelas de todo el país. Comentó que recientemente colaboró con una propuesta presentada en el Parlamento de la Mujer y aseguró que la enseñanza temprana puede contribuir a formar futuros conductores más conscientes.
“Empieza a tener más conciencia de lo que es circular en la vía pública. Creemos que va a ayudar muchísimo para que sean futuros buenos conductores”, manifestó.
Finalmente, insistió en la necesidad de abandonar la idea de que los siniestros siempre les ocurren a otros. Según señaló, muchas familias comprenden la dimensión del problema únicamente después de atravesar una tragedia personal, cuando ya resulta imposible revertir las consecuencias.
“Lamentablemente, con el dolor a veces terminamos entendiendo que es ese segundo que no prestaste atención o que la otra persona no prestó atención, que te cambia la vida”, concluyó.
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