Una bandera de 120 metros volverá a recorrer las calles de El Soberbio


En El Soberbio donde la frontera con Brasil forma parte de la vida cotidiana, la Escuela Nº 740 decidió hace más de diez años reforzar la identidad nacional de una manera diferente: sacando a los alumnos de las aulas y llevándolos a las calles con una bandera argentina cada vez más grande. Lo que comenzó como una sencilla caminata escolar hoy se transformó en uno de los eventos patrióticos más significativos de la región y volverá a reunir a estudiantes, docentes, familias y vecinos en una nueva edición del tradicional Banderazo Patriótico.

La actividad, impulsada por el proyecto institucional “Haciendo Patria con mi Bandera”, se realizará este miércoles en El Soberbio y tendrá como protagonista una enorme bandera celeste y blanca de 120 metros de largo que recorrerá las principales calles de la localidad hasta llegar a la Costanera y el sector de la Aduana.

Para Hugo Morel, director de la institución, el éxito de la iniciativa radica en que logró convertir los símbolos patrios en una experiencia concreta y compartida por toda la comunidad.

“Lo que nosotros buscamos es salir un poquito del edificio escolar y enseñar fuera del aula, sin libros, cómo cuidar nuestra enseña patria, cómo quererla y cómo protegerla”, explicó.

Una idea simple que terminó convirtiéndose en una tradición

La historia comenzó hace aproximadamente una década, cuando los alumnos de cuarto grado realizaban pequeñas caminatas portando banderas argentinas por las calles del pueblo.

La actividad buscaba generar conciencia sobre la importancia de los símbolos nacionales y preparar a los estudiantes para uno de los momentos más significativos de la escuela primaria: la Promesa de Lealtad a la Bandera.

Al principio los chicos salían con pequeñas banderitas que llevaban en la mano. Saludaban a los vecinos y recorrían algunas calles del pueblo”, recordó Morel en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

Con el paso del tiempo, una docente propuso confeccionar una bandera de mayor tamaño para darle más visibilidad a la iniciativa.

“Primero fue una bandera de tela TNT de unos 30 metros. Después quisimos seguir creciendo y comenzamos a trabajar para ampliarla”, contó.

Lo que siguió fue un ejemplo de esfuerzo colectivo ya que la comunidad educativa organizó ventas de pastelitos, tallarines y distintas actividades solidarias para recaudar fondos destinados a la compra de telas y materiales.

“Las madres tuvieron un papel fundamental. Gracias a ellas se confeccionó una bandera de tela de 80 metros. Más adelante se amplió a 100 y hoy ya tiene 120 metros de largo”, detalló.

Una bandera que une a todo un pueblo

El crecimiento de la bandera fue acompañado por una participación cada vez mayor de estudiantes, familias y vecinos.

Cada edición del banderazo convoca a cientos de personas que salen a las veredas para acompañar el paso de los alumnos y fotografiar una imagen que ya se convirtió en un sello distintivo de El Soberbio.

La caminata de este año comenzará alrededor de las 9.30 por la avenida Rivadavia, la principal arteria de la localidad.

Desde allí, los alumnos avanzarán hasta el playón de la Aduana, en la zona costera, donde la bandera será desplegada en toda su extensión.

“Queremos que los chicos sientan ese sentido de pertenencia, ese patriotismo. Y también mostrarles a nuestros hermanos brasileños que nosotros defendemos y cuidamos nuestros colores celeste y blanco“, expresó el director.

La referencia no es casual. El Soberbio es una ciudad fronteriza donde el intercambio cultural con Brasil es permanente, lo que vuelve aún más relevante el fortalecimiento de la identidad nacional entre las nuevas generaciones.

El compromiso de las familias, una pieza clave

Uno de los aspectos más valorados del proyecto es la participación activa de los padres. De hecho, lejos de limitarse a una actividad escolar, el programa busca involucrar a toda la familia en la construcción y transmisión de valores patrióticos.

En las semanas previas al Día de la Bandera, los alumnos de cuarto grado trabajaron junto a sus familiares confeccionando banderas con materiales reciclados y técnicas artesanales.

“La idea es que exista un compromiso de los padres, que acompañen a sus hijos y que juntos aprendan cómo construir, respetar y cuidar nuestros símbolos patrios”, señaló Morel.

Las producciones sorprendieron por su creatividad. Entre ellas se destacaron varias banderas confeccionadas íntegramente en crochet, una propuesta que despertó admiración tanto dentro como fuera de la comunidad educativa.

“Las familias realmente se involucran muchísimo. Cada año aparecen ideas nuevas y trabajos que reflejan el cariño que le ponen a esta actividad”, destacó.

Más que una caminata: una semana dedicada a la bandera

El banderazo forma parte de un programa más amplio de actividades patrióticas que se desarrollan durante toda la semana. Además de la caminata, los alumnos participarán de un concurso de preguntas y respuestas centrado en la vida y obra del general Manuel Belgrano, creador de la bandera argentina.

La competencia involucrará a estudiantes de cuarto y quinto grado y buscará reforzar los contenidos históricos trabajados en clase. “Queremos que los chicos conozcan quién fue Belgrano, qué hizo por nuestro país y por qué es tan importante para nuestra historia”, explicó el director.

Patriotismo, fútbol y una escuela teñida de celeste y blanco

La cercanía con una nueva presentación de la Selección Argentina también aportó un clima especial a los festejos.

Según contó Morel, los colores patrios se multiplicaron en cada rincón de la escuela. “La escuela está completamente vestida de celeste y blanco. Tenemos banderines en el frente, los salones decorados y una ansiedad enorme por todo lo que estamos viviendo”, relató.

Para el docente, el fútbol también funciona como un elemento de unión que ayuda a reforzar el sentido de pertenencia. “Cuando juega la Selección se genera una energía especial. Los chicos viven esos momentos con mucha emoción y eso también fortalece el amor por nuestros colores”, sostuvo.

El valor de sentir el peso de la bandera

Uno de los momentos más impactantes del banderazo ocurre cuando los estudiantes sostienen la enorme enseña nacional durante el recorrido.

Morel asegura que esa experiencia produce una enseñanza imposible de transmitir únicamente desde los libros. “Nosotros vemos que cuando el alumno sostiene la bandera siente físicamente el peso que tiene nuestra enseña patria. Ahí comprende que representa algo mucho más grande que una simple tela”, reflexionó.

Y agregó: “Es una manera de enseñar valores desde la experiencia. Los chicos entienden que la bandera representa nuestra historia, nuestros héroes, nuestras familias y también nuestro futuro“.

Al momento de hacer un balance, Morel eligió destacar el compromiso colectivo detrás de la iniciativa. “Quiero agradecer a los padres, a los docentes y a los alumnos. Cuando llegan estas fechas todos están dispuestos a colaborar y acompañar. Nuestros chicos son nuestra razón de ser y estas actividades nos permiten formar personas comprometidas con su comunidad y con su país“, concluyó el director de la Escuela Nº 740.

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