“El consumidor prueba productos de PyMEs porque la diferencia de precios es enorme”


Las ventas en los comercios minoristas continúan mostrando signos de debilidad, en un contexto marcado por aumentos sostenidos de precios y salarios que no logran acompañar el ritmo de la inflación. Así lo describió a la FM 89.3 Santa María de las Misiones el vicepresidente de la Federación de Almaceneros, Fernando Savore, quien trazó un panorama complejo para el sector, aunque con algunas expectativas moderadas hacia los próximos meses.

“El arranque del año estuvo marcado por aumentos en casi todos los rubros. Solo en lácteos acumulamos cerca de un 10% en el primer trimestre, mientras que productos secos, limpieza e higiene también registraron subas”, explicó. A esto se sumó el comportamiento estacional de febrero, históricamente un mes flojo por las vacaciones, que este año profundizó la caída del consumo.

Según el dirigente, el problema de fondo sigue siendo el deterioro del ingreso. “Los salarios están cada vez más deprimidos. El año pasado la inflación fue alta y los sueldos no acompañaron. Entonces, mes a mes, el poder de compra se debilita”, afirmó. En ese escenario, el aumento de tarifas y servicios -como electricidad, transporte, internet o medicina prepaga- termina de ajustar el presupuesto de los hogares.

El impacto se refleja directamente en los hábitos de consumo. Savore señaló que los clientes priorizan lo esencial y resignan productos considerados secundarios. “La leche se sigue vendiendo, pero el yogur, los postres o los productos más elaborados prácticamente desaparecen del carrito”, detalló.

En paralelo, se consolida un cambio de comportamiento: la migración hacia segundas marcas. “El consumidor está haciendo valer su plata. Antes era muy marquista, pero hoy prueba productos de PyMEs porque la diferencia de precios es enorme”, explicó. Como ejemplo, mencionó que una gaseosa de primera marca puede costar cerca de 5.000 pesos, mientras que una alternativa más económica se consigue por menos de la mitad.

Incluso, algunas empresas líderes comenzaron a retroceder en sus políticas de precios ante la caída de la demanda. “Hay productos que bajaron hasta un 40% porque no tuvieron respuesta del consumidor”, indicó. En ese sentido, consideró que más que un boicot, existe una “negación” por parte del cliente frente a aumentos que percibe como excesivos.

Savore también cuestionó la justificación de algunas subas. “No todo aumento es razonable. El impacto de la logística es mínimo en muchos productos, no puede explicar incrementos tan grandes”, sostuvo.

De cara a los próximos meses, el referente del sector se mostró cautelosamente optimista. Señaló que, tras el impacto de los gastos escolares, podría haber una leve recuperación del consumo. Sin embargo, advirtió sobre un nuevo desafío para los comercios tradicionales: el crecimiento de la venta online.

“Hoy hay un competidor silencioso que es el e-commerce. La batalla ya no es solo en el territorio, también es en la nube”, planteó. En ese marco, subrayó la necesidad de que los pequeños comerciantes se adapten y se capaciten en herramientas digitales para sostener su actividad.

Finalmente, remarcó el rol social que siguen cumpliendo los almacenes de barrio, incluso en un contexto adverso. “No tenemos la espalda de antes para el fiado, pero siempre hay lugar para darle una mano a un cliente de toda la vida”, concluyó.

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