Inflación baja, pero deuda en lo social: el modelo de Paraguay


La comparación entre Argentina y Paraguay volvió a ponerse sobre la mesa a partir de los últimos datos inflacionarios . Mientras en el país los precios continúan por encima del tres por ciento mensual y lejos del objetivo oficial de desaceleración, en el vecino mercado la variación se mantiene en niveles considerablemente más bajos, incluso con registros cercanos a cero en algunos meses. Sin embargo, esa diferencia no alcanza por sí sola para explicar el desarrollo económico ni las condiciones de vida de la población.

Así lo explicó el economista encarnaceno Virgilio Benítez en diálogo con FM de las Misiones, donde planteó que el índice de precios es apenas una variable dentro de un esquema más amplio. “La inflación es una variable más dentro del marco económico”, sostuvo, al tiempo que remarcó la necesidad de analizarla junto a otros indicadores, especialmente los vinculados al plano social.

En ese sentido, detalló que Paraguay logró consolidar durante las últimas dos décadas una base macroeconómica estable que favoreció el crecimiento sostenido. Esa solidez permitió generar previsibilidad, particularmente para el sector privado, que puede proyectar inversiones a largo plazo sin sobresaltos en materia de precios.

“Eso lo que sobre todo permite es tener un horizonte a largo plazo, sobre todo a nivel empresarial”, afirmó.

Aun así, advirtió que ese orden no se traduce automáticamente en mejoras estructurales para toda la población. El especialista señaló que persisten limitaciones en áreas clave como educación y salud, lo que evidencia que el crecimiento económico por sí solo no garantiza desarrollo. En esa línea, consideró que el principal desafío es avanzar hacia una mayor inversión en infraestructura social y capital humano.

Benítez también destacó que la estabilidad de precios contribuye a evitar un aumento de la pobreza, ya que la suba inflacionaria impacta de manera directa en los sectores más vulnerables. “Lo primero que se tiene cuando se incrementa el tema de los precios es un aumento de la pobreza”, explicó.

Otro de los factores que, según indicó, resultaron determinantes en el desempeño paraguayo fue la independencia del Banco Central, que opera sin interferencias del poder político desde hace más de dos décadas. Esa autonomía permitió sostener políticas monetarias consistentes y establecer metas inflacionarias claras, con un objetivo del tres por ciento anual y un margen de tolerancia acotado.

A esto se suma una estructura impositiva baja que favorece la actividad privada, aunque también limita la capacidad del Estado para financiar obras y servicios esenciales. “Dificulta la generación de los ingresos necesarios para seguir invirtiendo en infraestructura o capital humano”, reconoció.

En el plano regional, el economista sostuvo que ciudades fronterizas como Encarnación lograron reducir su dependencia de la economía argentina mediante la diversificación de su matriz productiva. En particular, resaltó el crecimiento del sector servicios, con mejoras en hotelería, gastronomía y propuestas turísticas que fortalecieron la actividad local. Esa transformación permitió sostener el movimiento económico incluso en contextos adversos del otro lado del río.

Finalmente, sobre el reciente cambio de autoridades en el Ministerio de Economía paraguayo, donde e el Presidente removió al titular de la cartera,  consideró que no habrá alteraciones significativas en el rumbo, debido a que el país cuenta con reglas fiscales claras que limitan el déficit y ordenan la política económica. Según explicó, esas bases actúan como un ancla que reduce la incertidumbre más allá de los cambios políticos.

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