En el marco de la Semana Mundial de Sensibilización sobre la Sal, la licenciada en Nutrición Carina González lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos del consumo excesivo de sodio y el crecimiento de enfermedades asociadas a la hipertensión, incluso en niños y adolescentes.
Durante una entrevista con FM de las Misiones, la especialista explicó que uno de los principales problemas actuales es que gran parte del sodio consumido diariamente no proviene de la sal que las personas agregan a las comidas, sino de productos industrializados que muchas veces pasan desapercibidos para el consumidor.
“Lo que hay que cuidar es el sodio presente dentro de la sal. Esto es importante para poder controlar la presión arterial alta, porque los problemas de presión alta traen problemas cardíacos”, explicó González.
Según detalló, existe un gran desconocimiento sobre los alimentos que contienen “sal oculta”, especialmente aquellos productos que no tienen sabor salado.
“Muchos productos industrializados, incluso los dulces, tienen sodio dentro de su composición y la gente no lo sabe”, afirmó.
En ese sentido, puso como ejemplo una de las bebidas más consumidas. “La gaseosa tiene mucho sodio y eso nosotros no sabemos. Siempre pensamos que es muy dulce, pero si mirás la composición química tiene mucho sodio”, remarcó.
La nutricionista también advirtió sobre el consumo habitual de snacks, fiambres, encurtidos y productos ultraprocesados, que concentran grandes cantidades de sodio y favorecen problemas cardiovasculares a largo plazo.
“La industria agrega sodio porque hace los alimentos más palatables. Entonces uno come un snack salado y crocante y quiere seguir comiendo más. Eso genera una respuesta a nivel cerebral que hace que el cuerpo pida seguir consumiendo esos alimentos”, sostuvo.
Además, explicó que el sodio aparece incluso en productos que las personas utilizan cotidianamente sin sospecharlo. “Muchos edulcorantes tienen ciclamato de sodio. Son pequeñas cosas que tenemos que empezar a mirar”, señaló.
Hipertensión y enfermedades cardíacas
González insistió en que el exceso de sodio no solamente está relacionado con la hipertensión arterial, sino también con múltiples afecciones cardiovasculares.
“El consumo excesivo de sal trae problemas cardíacos, problemas de presión alta y otras patologías que muchas veces podrían prevenirse con cambios simples en la alimentación”, indicó.
En ese sentido, remarcó que pequeños cambios diarios pueden generar grandes beneficios en la salud general y reducir incluso la necesidad de medicación.
“Si disminuimos el consumo de ciertos productos tenemos un mejor resultado y muchas veces no necesitamos tomar tanta medicación. Eso es lo importante”, expresó.
“No se trata de erradicar la sal”
La especialista aclaró que el objetivo no es eliminar completamente la sal de la dieta, sino aprender a consumirla de manera consciente y equilibrada.
“No es erradicar del todo, sino tratar de tener mejores elecciones en el momento de la alimentación”, explicó.
Para ello, recomendó priorizar alimentos frescos y naturales. “Comer más frutas, más verduras, tomar agua y evitar tantos alimentos industrializados ayuda muchísimo”, aseguró.
También brindó alternativas para reemplazar la sal al momento de cocinar. “Podemos usar orégano, ajo, limón y distintos condimentos naturales para darle sabor a las comidas sin necesidad de agregar tanto sodio”, comentó.
Sin embargo, pidió prestar atención incluso a las sales reducidas en sodio que se comercializan como opciones saludables.
“Hay algunas sales reducidas, pero también tienen un porcentaje de sodio. A veces además les agregan condimentos para que sean más gustosas”, explicó.
La preocupación por los chicos y adolescentes
Uno de los aspectos que más preocupación generó durante la entrevista fue el aumento de casos de hipertensión en menores de edad. “Hoy en día estamos teniendo casos de niños que son hipertensos”, alertó González.
Para la nutricionista, el problema está directamente relacionado con los hábitos alimentarios actuales, marcados por el alto consumo de bebidas azucaradas, snacks y productos ultraprocesados desde edades tempranas.
“Si nosotros tenemos una mejor alimentación en la niñez, vamos a tener un adulto con hábitos más saludables el día de mañana”, afirmó.
En ese sentido, consideró fundamental trabajar la educación alimentaria desde el hogar y las escuelas, promoviendo elecciones más saludables desde pequeños.
Finalmente, González destacó el rol de las campañas de concientización para ayudar a la población a comprender qué consume diariamente.
“Las campañas sirven muchísimo porque ayudan a mostrarle a la gente que tiene que mirar las etiquetas y fijarse las elecciones que hace”, señaló.
Para la especialista, aprender a interpretar la información nutricional es clave para reducir el consumo de sodio oculto y prevenir enfermedades.
“Tenemos que empezar a mirar estas pequeñas cosas y hacer pequeños cambios. Disminuir las gaseosas, los fiambres, los encurtidos y muchos productos industrializados puede marcar una gran diferencia en la salud”, concluyó.
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