Construcción: la mano de obra calificada y la actividad cayó en torno al 90% en Misiones


La paralización de la obra pública a nivel país, desde que asumió el gobierno, llevó a la actividad al límite con miles de despidos y obras sin ejecutarse por falta de fondos nacionales. Hoy,  la construcción en la provincia de Misiones registra una caída de entre el 80 y 90%, con empresas sobreviviendo y operando al mínimo, pero con expectativas de alguna recuperación a futuro.

El sector de la construcción atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años en Misiones, según el delegado de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) en la provincia, Oscar Marelli, quien describió que “estamos en un estado casi de crisis”. 

En comunicación con la FM 89.3 Santa María de las Misiones, el ingeniero remarcó un escenario marcado por la ausencia de obra pública, una actividad privada que no logra despegar y una economía que aún no genera condiciones para nuevas inversiones.

Según explicó, hoy existe “algún tibio movimiento de obras privadas”, aunque aclaró que en muchos casos responde más a expectativas que a una recuperación concreta del mercado.

“Hay algunos desarrollos que empiezan a movilizar algo, pero el costo-beneficio en construcciones de edificios y departamentos tampoco repunta. Los precios de venta están estancados y los costos, especialmente de mano de obra, siguen subiendo lentamente”, sostuvo.

Para el titular de CAMARCO, el escenario actual tiene una explicación central: la falta de intervención estatal en obras que históricamente no fueron rentables para el sector privado.

“Los privados van a invertir cuando haya negocio y rentabilidad. Hay obras de infraestructura que no son rentables, son obras de fomento, y ahí no va a intervenir el privado. Eso lo tiene que hacer el Estado y hace más de dos años que prácticamente dejó de hacerlo”, afirmó.

En ese sentido diferenció proyectos que sí pueden tener retorno económico -como algunos esquemas de concesión vial- de otras inversiones públicas. “La Ruta 12 tiene una lógica distinta porque tiene peaje y cierta rentabilidad. Pero una escuela nueva, ampliar cárceles o construir hospitales no tiene retorno privado. Ahí necesariamente tiene que intervenir el Estado”, explicó.

Para ilustrar el momento que atraviesa el sector, utilizó una metáfora que refleja el ánimo actual de las empresas. “Es como el cuento de la ranita dentro del agua que se va entibiando. Nos estamos acostumbrando a este aletargamiento y sosteniendo estructuras porque entendemos que en algún momento toda esa infraestructura va a tener que volver a hacerse o renovarse”, expresó.

Marelli sostuvo que el crecimiento económico de cualquier país requiere inversión en obra pública y privada y que, paralelamente, será necesario que vuelva el financiamiento para el desarrollo inmobiliario.“La economía tiene que repuntar para que las inversiones en departamentos y viviendas vuelvan a ser viables. Hoy eso está complicado por costos, precios de venta y por la falta de crédito hipotecario”, indicó.

El riesgo de perder mano de obra calificada

Uno de los principales focos de preocupación para el sector ya no pasa solamente por la caída de actividad sino por las consecuencias futuras. Marelli advirtió que muchos obreros calificados dejaron la construcción y migraron hacia otras actividades. 

“La situación del obrero es parecida a la de las empresas. Mucha gente se reconvirtió, encontró otros trabajos afines o no afines. El problema es que cuando tengamos que volver a una actividad plena nos va a costar conseguir mano de obra calificada”, alertó. Y agregó: “La caída ya ocurrió. No es que siga bajando todos los días; cayó y se mantiene en el piso”.

Déficit habitacional 

Por otra parte, otro de los puntos señalados durante la entrevista fue la situación habitacional. Según explicó, el Gobierno nacional dejó de considerar la política de vivienda como una intervención directa del Estado y trasladó la responsabilidad al mercado privado.

El déficit habitacional es un tema que Nación no quiere abordar. En otros países se encontraron soluciones con crédito hipotecario y demás, pero acá eso todavía no llega o llega con tasas que no son accesibles”, sostuvo el ingeniero.

También señaló que los salarios en blanco actuales dificultan el acceso al financiamiento formal. “Hay muchos trabajadores que directamente no califican para un crédito y eso termina afectando toda la cadena de la construcción”, indicó Marelli.

En el caso de Misiones, destacó que el Iprodha continúa ejecutando obras con los fondos disponibles, aunque reconoció que el ritmo es considerablemente menor al de años anteriores.

Finalmente, planteó que la salida dependerá de un cambio de enfoque sobre el rol de la infraestructura. “El Gobierno nacional entiende que la infraestructura es gasto. Nosotros creemos que es inversión. Son criterios distintos y hoy nos toca sostenernos esperando que el escenario cambie”, concluyó.

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