A mitad de año, el panorama económico y social continúa marcado por la cautela. Mientras el Gobierno nacional destaca algunos indicadores macroeconómicos favorables, gran parte de la población sigue sin percibir mejoras en su vida cotidiana. Así lo señaló Facundo Londero, analista político de la consultora Zuban Córdoba, quien aseguró que las principales inquietudes de los argentinos siguen vinculadas a los ingresos, el empleo y las perspectivas de futuro.
Durante una entrevista con FM de las Misiones, el especialista explicó que las mediciones realizadas por la consultora muestran una sociedad atravesada por la incertidumbre. Según indicó, los sentimientos negativos continúan predominando en distintas regiones del país y se mantienen por encima de las percepciones optimistas.
“Lo que vemos en las encuestas y en las diferentes investigaciones que estamos haciendo a lo largo y ancho del país es que predomina el sentimiento negativo. Un sentimiento de incertidumbre, que es el concepto que más surge”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que la mayoría de los ciudadanos no percibe avances en su situación personal. De acuerdo con los relevamientos mencionados por Londero, cerca de siete de cada diez argentinos consideran que su economía doméstica empeoró o permanece en condiciones similares a las de un año atrás.
A su vez, señaló que tampoco aparecen expectativas alentadoras hacia adelante. “Hay un 45 por ciento que dice que su economía va a empeorar”, remarcó, al describir un escenario donde las dificultades para recuperar capacidad de compra siguen condicionando el humor social.
Para el analista, la principal demanda continúa siendo la recomposición del poder adquisitivo. Aunque reconoció que la desaceleración inflacionaria representa un dato observado por la ciudadanía, consideró que todavía no alcanza para modificar la percepción general.
“La sociedad necesita y quiere un cambio, pero ve que no hay un rumbo correcto para que se pueda concretar una mejora en el poder adquisitivo y en los sueldos”, expresó.
Junto con la pérdida de ingresos, el mercado laboral aparece como otro de los focos de preocupación. Londero explicó que durante los últimos meses creció el temor a perder la fuente de sustento y también se profundizaron los problemas vinculados a las condiciones laborales.
“Ya no solamente está el miedo de perder el trabajo, sino también las condiciones laborales”, señaló. En esa línea, mencionó la necesidad de muchos trabajadores de buscar actividades complementarias para afrontar gastos corrientes, además de la reducción de horas y recortes que afectan a distintos sectores.
El especialista indicó que una porción importante de la población se encuentra buscando alternativas para reforzar sus ingresos. Según detalló, alrededor del 20% de los argentinos intenta conseguir una segunda ocupación, tanto por razones económicas como por la incertidumbre respecto de la estabilidad de su empleo principal.
Otro aspecto que genera inquietud es la situación de las pequeñas y medianas empresas. Londero sostuvo que el cierre de miles de establecimientos productivos está impactando en toda la estructura económica y advirtió sobre las consecuencias que esto puede tener en la generación de puestos de trabajo.

“Se habla de unas 25.000 o 30.000 pymes que están cerrando, y muchas que están en proceso de cierre”, manifestó. Además, consideró que todavía no resulta claro cuál será la nueva matriz productiva del país y cuestionó la posibilidad de que la economía se sostenga únicamente sobre actividades vinculadas a la importación o comercialización de bienes provenientes del exterior.
Respecto del rumbo adoptado por la administración nacional, observó una fuerte concentración en variables macroeconómicas como el déficit fiscal, el riesgo país o la relación con organismos internacionales. Sin embargo, afirmó que esos avances todavía no se reflejan en la realidad diaria de la mayoría de los hogares.
“Hay mejoras macroeconómicas que se observan, pero ninguna de estas situaciones se ve que impacte en el ciudadano de a pie”, sostuvo.
Londero también consideró que sectores como la energía, la minería o algunas ramas de la agroindustria muestran resultados positivos, aunque aclaró que esos beneficios alcanzan a grupos reducidos y no logran trasladarse al conjunto de la sociedad.
“El gobierno nacional se ha encargado más de dejar bien parados a ciertos sectores de la economía, mientras tanto que el gran porcentaje de la sociedad está intentando llegar a fin de mes”, afirmó.
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