
La travesía de recorrer la Argentina desde el aire a bordo de una aeronave propia llevó a Marcelo Varela y Laura Lazzeretti hasta Misiones, una de las últimas etapas de un proyecto que nació durante la pandemia y que ya les permitió sobrevolar gran parte del país. La pareja viaja en un avión anfibio denominado Defiant, una aeronave que puede operar tanto en tierra como sobre el agua y que fue reconstruida y modificada por ellos mismos.
En comunicación con FM 89.3 Santa María de las Misiones Varela explicó que la iniciativa comenzó varios años atrás cuando decidieron construir un proyecto que les permitiera conocer el territorio nacional. “Comenzamos nuestra travesía en un avión que construimos nosotros y es un avión un tanto especial porque es anfibio, puede aterrizar tanto en agua como en tierra”, señaló. La idea inicial fue visitar al menos un aeródromo de cada provincia argentina, objetivo que comenzaron a cumplir con distintas etapas de vuelo partiendo desde Córdoba.
La primera experiencia fue una prueba piloto por el oeste argentino, donde recorrieron provincias como San Juan y La Rioja, para luego emprender el desafío de la Patagonia. “La etapa sur era la que nosotros considerábamos la más difícil porque corresponde a toda la Patagonia y es casi dos tercios de la República en extensión”, recordó Varela al describir un recorrido que los llevó hasta Ushuaia, pasando por la cordillera, la costa atlántica y sectores del espacio aéreo chileno.
Actualmente transitan la denominada etapa norte, que ya los llevó por La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Formosa, Chaco, Corrientes y ahora Misiones. Según estimaron, la travesía acumula cerca de 11.000 kilómetros de vuelo y esperan completarla en las próximas semanas, con escalas previstas en Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe antes de regresar a Córdoba.
La aeronave que utilizan posee una autonomía de seis horas, aunque los vuelos suelen ser más cortos. “Tenemos una autonomía de vuelo de seis horas que en realidad aprovechables son cinco, pero cuatro horas ya es más que suficiente porque una pierna de cuatro horas es muy cansadora”, comentó Varela. Tanto él como Lazzeretti alternan las tareas de pilotaje, ya que el avión cuenta con doble comando y ambos están capacitados para despegar, aterrizar y operar la aeronave.
Sobre la construcción del Defiant, la pareja explicó que se trató de un proceso complejo que demandó unas 2.500 horas de trabajo. Aunque el avión ya existía, llegó a sus manos en muy malas condiciones y fue completamente restaurado. “Lo desmantelamos por completo hasta el último bulón y hubo que empezar a reconstruir un montón de partes”, relató Varela, mientras que Lazzeretti agregó que “las alas las rediseñamos y las construimos nosotros”, en un trabajo que incluyó importantes modificaciones estructurales.
Ambos son diseñadores gráficos y durante años tuvieron un estudio propio en Buenos Aires antes de mudarse al Valle de Calamuchita, en Córdoba. Con el tiempo decidieron retirarse gradualmente de la actividad profesional para dedicarse a proyectos personales. “Vivimos con algunos ahorros y una jubilación que no aporta mucho realmente”, contó Laura, quien destacó además el apoyo recibido por parte de pilotos, aeroclubes y aficionados de distintas provincias que colaboran con la expedición.
Respecto de su paso por Misiones, señalaron que se quedan hasta el miércoles y la provincia ofrece algunos de los paisajes más atractivos observados hasta el momento. “Posadas nos pareció lindísima y esa costanera que tiene sobre el Paraná es alucinante”, afirmó Lazzeretti. Además, destacó que el vuelo realizado desde Corrientes hasta la capital misionera fue una experiencia inolvidable porque “vinimos bordeando el Paraná a baja altura y sobrevolando los Esteros del Iberá; fue uno de los vuelos de nuestra vida”.
A lo largo del recorrido, además de recolectar historias para un libro que están escribiendo, también surgieron situaciones inesperadas y encuentros especiales. Entre ellos, la posibilidad de reencontrarse con el dueño original del avión en Corrientes, más de dos décadas después de que la aeronave cambiara de propietario. “Fue muy emotivo”, resumió Varela, quien además recordó las numerosas muestras de afecto recibidas por seguidores que los observan pasar desde distintas localidades y comparten imágenes y mensajes a través de las redes sociales.
De cara al tramo final de la expedición, ambos coincidieron en que el principal objetivo es seguir disfrutando del viaje y alentar a otras personas a concretar proyectos postergados. “Siempre se pospone, se pospone y se pospone. Nosotros dijimos que era ahora”, expresó Lazzeretti, mientras que Varela concluyó con una invitación abierta: “No tiene por qué ser en avión; puede ser en bicicleta, en auto o caminando. Hay que salir a recorrer y conocer el país porque siempre es ahora”.
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La entrada A bordo de un avión restaurado, una pareja recorre el país y llegó a Misiones se publicó primero en Primera Edición.
