“No podemos seguir dependiendo del comercio de frontera”


Imagen ilustrativa (Archivo)

El comercio de Encarnación atraviesa un momento de expectativa moderada, marcado por el movimiento constante de argentinos que cruzan el puente internacional, pero también por una caída en el nivel de gasto. Desde la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Encarnación observan que la circulación existe, las filas se repiten y algunos rubros todavía tienen demanda, aunque el consumo ya no responde a la dinámica de otros años.

“El comercio está tibio. Realmente la gente viene, pero no gasta como en otros tiempos”, resumió Conrado Kiener, presidente de la entidad, en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

El dirigente explicó que en los últimos días se registraron jornadas con largas filas sobre el puente Posadas-Encarnación, aunque ese movimiento no siempre se traduce en mayores ventas. “Hay días que no tienen lógica, se forman largas filas en el puente, pero realmente no sabemos qué lleva y trae la gente”, señaló.

Según indicó, en esta época todavía se observa una demanda puntual vinculada a productos de invierno. “Lo que sí se va en esta época es ropa de abrigo, frazadas, camperas y eso, muchísimo. Pero es muy puntual”, afirmó.

El diagnóstico de Kiener apunta directamente a la situación económica argentina. Tras recorrer distintas zonas del país, lejos de la frontera, sostuvo que el dato común es la falta de dinero disponible. A su entender, esa pérdida de poder adquisitivo alteró una práctica histórica de la región: cruzar a Encarnación para comprar, buscar precios, novedades o visitar familiares. “Hay gente que en una época ganaba bien, que le rendía el dinero, que venía a Encarnación, hacía sus compras y visitaba a la familia. Hoy para el común de la gente en la Argentina está bastante prohibitivo hacer esas actividades que eran tan normales”, planteó.

Kiener recordó que el comercio fronterizo tiene una trayectoria profunda entre ambas orillas. “Venir a Encarnación a hacer compras, tanto por las diferencias de precios como por las novedades, es una costumbre histórica, diría casi centenaria”, remarcó.

 

 

El poder adquisitivo, el punto de quiebre

Consultado sobre una posible comparación con el año anterior, Kiener evitó establecer un porcentaje preciso de caída, pero marcó un punto de inflexión. Según dijo, entre el año pasado y este año no hay grandes diferencias en los niveles comerciales, aunque señaló que  lo que sí notaron como parámetro, “tras una evaluación que hicimos desde la Cámara, desde hace un año, justo hace un año, el poder adquisitivo en la Argentina empezó a caer abruptamente”.

El dirigente mencionó incluso como referencia el impacto que tuvo la llegada de visitantes para espectáculos internacionales. Dijo que esperaban un mayor movimiento y que, si bien “muchísima gente vino”, las expectativas eran más altas.

Respecto a los precios en Encarnación, aclaró que no hubo subas abruptas como factor principal de la menor demanda argentina. Sin embargo, explicó que Paraguay también enfrenta una situación económica compleja, atravesada por el valor del dólar, la entrada de divisas y el costo de los combustibles.

 

“Nosotros teníamos hace un año, un poco más de un año, un dólar a 7.800 guaraníes, y hoy vale 6.000 guaraníes. Es decir que hubo una depreciación de la moneda del 25%, 28%, 30%, y eso influye”, detalló.

 

Kiener explicó que Paraguay depende en buena medida del ingreso de dólares por exportaciones, especialmente de granos, y también mencionó la emisión de bonos por parte del Gobierno. Esa mayor cantidad de divisas en el mercado, sostuvo, generó una sobrevaluación del guaraní frente al dólar.

“Eso influye en el poder adquisitivo de la gente de acá. Y los que estamos con serios problemas somos los que vendemos mercaderías en el mercado interno en dólares, las cobramos en dólares y tenemos que pagar servicios, sueldos y otras mercaderías en guaraníes”, indicó.

Para el titular de la Cámara, esa tensión cambiaria también repercute sobre los precios internos y obliga a un “sinceramiento” en el valor de las monedas dentro de Paraguay.

A ese escenario se suma el impacto internacional sobre los combustibles. Kiener mencionó la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel como un factor que incide en los valores globales, especialmente para un país que depende de la importación de combustibles fósiles.

“A veces nosotros somos dependientes de otros países porque no tenemos eso que tienen los argentinos, que es la probable autoprovisión de combustibles. Nosotros no tenemos combustibles fósiles”, señaló. Aclaró que Paraguay sí cuenta con biocombustibles elaborados a partir de alcoholes de granos o caña de azúcar, pero que el grueso del combustible se importa y está sujeto a precios internacionales.

 

 

Vacaciones de invierno con prudencia

De cara a las vacaciones de invierno, la Cámara de Comercio mantiene expectativas moderadas. Kiener explicó que el sector trabaja de manera permanente en capacitaciones y preparación, pero “no tenemos organizado ningún evento, llámese rally de compras, para hacer lo que sería un Black Friday. No preparamos por las condiciones económicas conocidas que estamos teniendo con nuestros clientes mayoritarios, que son los argentinos y el turismo de compras”, afirmó.

El dirigente explicó que, en este contexto, cualquier acción extraordinaria puede ser vista más como un gasto que como una inversión. Por eso, la estrategia actual pasa por reforzar otros aspectos, “priorizamos la seguridad. Tratamos de hacer convenios con la Policía, de estar atentos, de proteger al cliente y velar por la seguridad de los clientes”, señaló.

Kiener también expresó su deseo de que la situación económica argentina mejore. “No solo por nosotros, sino por los hermanos argentinos, porque realmente ya van muchos años de padecimiento. La Argentina como país no merece estar como está”, sostuvo.

Pese al panorama comercial moderado, aseguró que no se registran cierres masivos de locales en Encarnación. “No. Hay que decir lo que es: la gente hace el esfuerzo, la gente se mantiene”, afirmó.

En ese punto, destacó la capacidad de resiliencia del comerciante encarnaceno. “El encarnaceno es duro, es buen comerciante. Yo les hago un chiste: creo que los encarnacenos enseñaron a los fenicios a comerciar. Es un chiste, pero es cierto, lo llevan en la sangre”, expresó.

También remarcó que, en Encarnación, el manejo del cambio forma parte de la cultura cotidiana desde edades tempranas. “Los chicos desde muy chiquitos manejan todo lo que es el cambio: dólares a guaraníes, guaraníes a dólares, a pesos. Es realmente impresionante”, dijo.

 

 

El puente, otra vez en el centro del conflicto

El movimiento sobre el puente internacional San Roque González de Santa Cruz volvió a aparecer como una preocupación central. Kiener fue crítico con la falta de orden en el cruce y advirtió sobre maniobras peligrosas, adelantamientos indebidos y aglomeraciones.

“Ese es un tema que tiene desde que nació el puente y tiene que ver con la falta de autoridad, porque arriba de ese puente cada cual hace lo que quiere”, cuestionó y remarcó:  “Hay que decirlo con todas las palabras: las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto”.

Recordó que en un momento puntual, tras un episodio ocurrido en la zona aduanera, se logró ordenar la situación durante algunos días, pero luego el problema reapareció. “Hoy por hoy es un peligro, sobre todo por la aglomeración de gente y los adelantamientos indebidos. Te salen motos de entre los autos, autos de entre los autos, y eso es un verdadero peligro. Invito a las autoridades a poner orden de manera urgente en ese puente”.

Kiener remarcó que nadie debería adelantarse en la fila y relató que, aun teniendo reuniones en Posadas por razones institucionales, evita pedir permisos especiales por respeto al resto de las personas que esperan. “Yo me como esa fila el tiempo que haga falta”, aseguró.

Industria, empleo y turismo para no depender solo de la frontera

Más allá de la coyuntura, Kiener planteó que Encarnación necesita avanzar hacia una estrategia económica menos dependiente del comercio fronterizo. Para la Cámara, la clave está en fortalecer el consumo interno, atraer industrias y generar empleos genuinos.

Según dijo, esa meta requiere instalar industrias, crear mano de obra genuina, mejorar salarios y construir un piso de consumo propio que otorgue estabilidad en el tiempo. “Si los negocios con el turismo de compra florecen, fantástico. Ahora, si hay un tiempo en que baja eso, nosotros no podemos seguir dependiendo de esta actividad centenaria que es el comercio de frontera”, señaló.

Kiener aclaró que no reniega de la frontera, a la que consideró una bendición para Encarnación, pero advirtió que los ciclos económicos pueden ser muy duros cuando la actividad se retrae. El recuerdo más fuerte es la pandemia, “ahí sí se cerraron negocios, nos vinimos abajo todos, nos fundimos. Todavía estamos pagando las consecuencias de semejante acontecimiento”, recordó.

Por eso, insistió en que la ciudad debe sumar otras fuentes de ingreso. En ese camino, destacó el papel creciente del turismo. “Menos mal que tenemos también el turismo, que es un atractivo impresionante. Tenemos movimiento turístico interno y externo. Estamos procurando que todo el año haya movimiento turístico y lo estamos logrando”, afirmó.

Además sostuvo que Encarnación cuenta con eventos durante todo el año, una hotelería en crecimiento y un avance notable de la gastronomía. “El crecimiento fue en cantidad y en calidad del servicio de manera impresionante”, remarcó.

Sin embargo, consideró que todavía falta una pata clave: empleo genuino y salarios que permitan sostener el consumo local de bienes y servicios. En ese marco, también puso expectativas en el escenario político local, ya que Encarnación tendrá elecciones municipales en octubre.

“Gane quien gane, en esta ocasión tenemos candidatos de lujo de un partido y de otro. Creo que vamos a tener intendentes jóvenes que entienden la necesidad de esto y espero que estén a la altura de las circunstancias”, sostuvo.

 

 

El clima mundialista y el vínculo con Posadas

Durante la entrevista también hubo espacio para el clima futbolero que empieza a sentirse de cara al Mundial. Kiener aseguró que “el paraguayo vibra con el fútbol. Es notable la pasión que hay en Paraguay, el amor por su selección. Como en la Argentina, pero acá creo que lo hacen notar más. Es una pasión que nace desde las entrañas del paraguayo”.

También destacó el vínculo que generó Gustavo Alfaro con la selección paraguaya. “Además de un gran técnico, es una gran persona. Esos gestos, esa manera de motivar al equipo, son de grandes estrategas. Le deseamos el mayor de los éxitos a la selección paraguaya, a Alfaro, al paisano Alfaro”, dijo.

A partir de ese tema, volvió sobre la relación entre Posadas y Encarnación, a la que definió con una imagen fuerte: dos ciudades unidas como “gemelos siameses que tienen un solo corazón”.

“Nosotros tenemos que entender, posadeños y encarnacenos, que vamos a estar pegados para siempre. No hay manera. Tenemos que convivir y buscar la manera de ser los mejores vecinos, los mejores amigos, y prosperar económicamente ambas costas”, planteó.

Según contó, la Cámara de Comercio de Encarnación mantuvo reuniones con la Cámara de Comercio de Posadas y existe una comprensión mutua sobre los ciclos económicos de la frontera

“Ellos entienden que nosotros no somos los vecinos que cascoteamos el techo. Hay situaciones económicas que nos llevan a ser a veces más convenientes, pero de la misma manera hay épocas en que Posadas es más conveniente y nosotros tenemos que aguantarnos el chubasco”, afirmó.

Para Kiener, el fenómeno está marcado por ciclos largos, que a veces favorecen a una orilla y luego a la otra. “Está bien balanceado el tema por tiempos. Son ciclos. Lo único es que por ahí son ciclos que duran cinco o seis años y hay que aguantar”, sostuvo.

 

 

Empresas argentinas miran a Encarnación

Otro dato relevante de la entrevista fue el interés de argentinos no solo por abrir comercios, sino también por trasladar parte de sus empresas o líneas de producción hacia Encarnación. “Hay industrias que tienen líneas de producción ociosas y las van a traer a este lado”, reveló.

Kiener sostuvo que Paraguay ofrece condiciones especiales para la producción y consideró que ese proceso no necesariamente debe leerse como algo negativo para la Argentina. “También es bueno porque es la misma empresa. Esa empresa prospera acá y la prosperidad le va a tocar al lado argentino”, interpretó.

A su entender, en una región tan integrada, tener presencia a ambos lados del río puede ser una ventaja. “Si un día le faltan recursos, el recurso está acá o de allá para acá. Es bueno tener un pie de cada lado del río”, sostuvo.

 

“Pantallazo”

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