Después de semanas de reclamos vecinales, denuncias policiales y una creciente preocupación por la seguridad en el barrio Ingar 120 Viviendas de Itaembé Miní, la Policía de Misiones allanó este jueves una vivienda señalada como el lugar donde permanecían tres perros de raza pitbull acusados de protagonizar reiterados ataques a otros animales de la zona.
El procedimiento fue realizado por efectivos de la comisaría Novena de la Unidad Regional X, junto con integrantes de la Mini Brigada, la División Brigada de Canes y personal del Instituto Municipal de Sanidad Animal (IMUSA), en cumplimiento de una orden judicial librada en el marco de una investigación que se inició tras numerosas denuncias y declaraciones recepcionadas en los últimos días.
Durante el allanamiento, desarrollado en presencia del propietario del inmueble y de testigos, los uniformados secuestraron tres ejemplares de raza pitbull: un macho de pelaje blanco, una hembra gris y otro macho marrón con blanco. Los animales fueron trasladados posteriormente a dependencias del IMUSA, donde permanecerán bajo resguardo y evaluación profesional mientras continúan las actuaciones judiciales.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el comisario Juan Argentino Acuña, jefe de la Comisaría Novena de la UR X, explicó que la investigación se aceleró luego de la viralización de imágenes en las que se observaba el ataque de los perros a otro animal.
“El hecho fue viralizado por las redes, donde mostraban que tres perros salieron de su domicilio y atacaron a otro menor”, señaló el funcionario policial, al remarcar que la difusión del caso hizo visible la preocupación que ya existía entre los residentes del barrio.
Según indicó, una vez que el hecho tomó estado público, “los vecinos del barrio, quienes aparte de realizar la denuncia se reunieron, convocaron también a que nosotros, como autoridades, los escuchemos”, explicó.
A partir de esas presentaciones, la situación fue puesta en conocimiento del Juzgado interviniente, que rápidamente “tomó medidas para que podamos juntar todas las documentales y ver el estado de estos animales, cuánto tiempo tenían, cómo estaban cuidados y las medidas de seguridad que tenía la casa”, precisó Acuña.
Un barrio marcado por el miedo
La investigación que derivó en el allanamiento se aceleró durante los últimos días, luego de que residentes del barrio decidieran exponer públicamente una situación que, aseguran, se viene repitiendo desde hace largo tiempo.
Según los testimonios recogidos por la Policía y por este Diario, los animales señalados escapaban frecuentemente del inmueble donde eran mantenidos y recorrían las calles sin bozal ni medidas de contención.
Los vecinos sostienen que los ataques a otras mascotas se transformaron en una constante y que el temor ya no se limita a los animales domésticos.
“Hay familias que tienen miedo de que un chico termine siendo atacado”, señalaron durante una de las reuniones mantenidas con efectivos policiales y representantes del Foro de Seguridad de la zona.
El comisario Acuña confirmó que “la preocupación de los vecinos no era solamente por otros perros, sino por las personas también que pasan por el lugar, las criaturas”, indicó. En ese sentido, sostuvo que se actuó “lo más rápido posible” y que la orden judicial permitió retirar a los animales hasta que se regularicen las condiciones sanitarias y de seguridad necesarias.
El propietario aceptó la intervención
Consultado sobre la reacción del dueño de los animales, Acuña señaló que “se le notificó de todo lo dictado por el Juzgado. Estaba angustiado porque son sus mascotas, a pesar de lo que pasó, pero no hubo ninguna objeción violenta para poder retener a los perros”.
Según el jefe policial, el dueño “aceptó el error cometido” y brindó sus explicaciones, aunque igualmente se avanzó con el retiro de los animales.
Además de los tres pitbulls adultos, en el inmueble también fueron resguardados ocho cachorros, que quedaron bajo intervención del IMUSA y “van a ser dados en adopción”, agregó Acuña.
El comisario señaló que los animales serán sometidos a controles sanitarios, castración y análisis de leishmaniasis. También se evaluará el estado general de los perros y las condiciones en las que eran mantenidos.
También intervino un veterinario policial, quien constató el estado de los canes y las condiciones del lugar. “Hay que ver el nivel de seguridad que tiene el predio, que fue evaluado por un veterinario policial, que constató cómo estaban estos animales, si sufrían violencia y otras cuestiones que todavía son materia investigativa”, explicó.
“A mi perro directamente se lo comieron”
Entre quienes decidieron romper el silencio se encuentra Mónica Scholles, vecina del barrio y una de las personas que sufrió la pérdida de una mascota en circunstancias similares a las que se hicieron públicas esta semana.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, la mujer recordó con profundo dolor el episodio ocurrido meses atrás.
“En el caso de mi perro no hubo video, pero hubiera sido algo muy fuerte de ver porque directamente se lo comieron”, relató.
Según explicó, el ataque ocurrió durante la noche y el impacto emocional fue tan grande que no pudo registrar imágenes de la escena.
“Yo estaba destruida. Vi a mi perro destripado y no me animé a sacar fotografías. Fue de noche y nadie grabó nada”, recordó.
La vecina aclaró que, pese a la ausencia de registros particulares, personal de Criminalística y de la Policía Científica intervino en aquel momento y realizó las pericias correspondientes.
Para Scholles, el reciente operativo policial es consecuencia directa de la acumulación de denuncias y de la repercusión pública que tuvieron los últimos hechos. “Los expedientes ya estaban en marcha, pero ahora se empezó a mover todo porque la situación se volvió imposible de ignorar”, afirmó.
“Esto no empezó ahora”
Otra de las vecinas que viene impulsando reclamos es Paola Funes, residente de la zona desde hace más de veinte años.
Según indicó, los problemas vinculados a los pitbulls denunciados no son recientes. “Venimos viviendo esta situación desde hace dos o tres años. Lo que pasó ahora simplemente hizo visible algo que ya veníamos denunciando”, sostuvo.
Funes recordó que en marzo de este año ocurrió un episodio prácticamente idéntico al que tomó estado público recientemente.
“También mataron a un perro y quedó en condiciones terribles. La diferencia es que en aquel momento nadie filmó nada y el caso terminó perdiéndose entre trámites y actuaciones”, explicó.
La existencia de una denuncia previa también fue confirmada por el comisario Acuña. “Existía una denuncia en el mes de marzo. Se había realizado una denuncia y esta ya fue reiterativa, por lo que también tuvimos que actuar de manera inmediata”, señaló.
La vecina cuestionó además la forma en que los animales eran mantenidos y aseguró que la raíz del problema es la falta de responsabilidad de los propietarios. “El problema no son los pitbulls. El problema son los dueños. Es una tenencia irresponsable. Los animales pasan hambre, están hacinados y después terminan escapando”, afirmó.
De los ataques a una causa por amenazas
La tensión en el barrio alcanzó un nuevo nivel cuando una de las damnificadas presentó una denuncia penal por amenazas.
La mujer, propietaria del perro que murió en el último ataque, denunció que fue intimidada e insultada por los dueños de los animales después de que el caso trascendiera públicamente.
Según la presentación realizada ante las autoridades, los involucrados habrían intentado silenciar los reclamos vecinales y evitar que la situación continuara tomando estado público.
A partir de entonces, varios residentes decidieron respaldar la denuncia y prestar declaración testimonial ante la Policía.
Los vecinos coincidieron en señalar que cada vez que intentaron dialogar con los propietarios para exigir una tenencia responsable de los animales recibieron respuestas agresivas, insultos y amenazas.
Esta situación provocó que la investigación judicial ampliara su alcance.
Lo que inicialmente se perfilaba como una causa relacionada con la tenencia de animales potencialmente peligrosos comenzó a incorporar nuevos elementos vinculados a presuntos hechos de intimidación y amenazas.
Responsabilidad de los dueños
Durante la charla con FM de las Misiones, Acuña remarcó que la responsabilidad por el comportamiento de una mascota recae sobre sus propietarios, especialmente cuando se trata de animales de gran porte o con mayor capacidad de causar daño. “El animal tiene que estar en la casa, en un lugar, y no puede salir a la vía pública”, afirmó.
El comisario explicó que, si un perro sale a la calle, debe hacerlo con medidas de seguridad acordes: arnés, bozal y acompañado por su dueño. “Si sale, corre y muerde, el dueño es responsable. Tenemos que ser conscientes de que tenemos responsabilidad sobre nuestra mascota y lo que genere. Vamos a tener que responder por ello ante la Justicia”, sostuvo.
En el caso investigado, indicó que el propietario deberá cumplir normas sanitarias y de seguridad para una eventual devolución de los animales, aunque aclaró que eso no lo exime de las consecuencias judiciales que pudieran corresponder.
Además, sostuvo que este tipo de denuncias no son frecuentes con las mismas características, aunque sí consideró que “como sociedad estamos tomando conciencia de que los animales tienen que ser educados y cuidados por los dueños. Tienen que tener un lugar para habitar. Son de la familia: tienen frío, calor, hambre, ganas de salir a correr, también pueden estar cansados o estresados. De eso hay que tomar conciencia”.
Al referirse a perros de gran porte o considerados potencialmente peligrosos, insistió en que el nivel de responsabilidad debe ser mayor. “No es lo mismo una mordida de un caniche que una mordida de un perro de gran porte. Son perros que tienen otro nivel de daño”, señaló.
“Los únicos responsables somos los dueños. Somos responsables de su educación, de su seguridad y de su estado de salud. Cuando uno adopta un animal tiene gastos, cuidados y debe dedicarle tiempo. Si no estamos preparados para eso, no podemos tener un animal que se pueda escapar y dañar a otras personas o a otros animales”, concluyó.
El rol del IMUSA y lo que viene
Tras el allanamiento realizado este jueves, los tres perros adultos quedaron oficialmente bajo custodia del Instituto Municipal de Sanidad Animal. También fueron puestos bajo intervención ocho cachorros hallados en el inmueble. Allí serán sometidos a evaluaciones veterinarias y de comportamiento que permitirán determinar su estado general y aportar información a la causa judicial.
Mientras tanto, los vecinos esperan que la medida marque un punto de inflexión en un conflicto que lleva años generando preocupación en el barrio. La expectativa ahora está puesta en los resultados de las evaluaciones, en las condiciones que deberá cumplir el propietario y en las decisiones que adopte la Justicia respecto de los animales y de las responsabilidades que pudieran surgir de la investigación.
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