Al margen de las declaraciones oficiales que insisten en ponderar el potencial de las economías regionales, el mostrador real de la hotelería y la gastronomía en el NEA muestra una foto en blanco y negro. La combinación de una inflación que dejó a la Argentina cara en dólares frente a los países vecinos y el desplome del mercado interno colocó al sector hotelero y gastronómico misionero en una situación de asfixia financiera extrema. En Posadas, la capital provincial, la crisis ya no se mide solo en mesas vacías: se traduce en establecimientos que operan formalmente a pérdida en un escenario marcado por tarifas atrasadas frente a costos en alza, menor ocupación y dificultades para sostener la actividad cotidiana.
Así lo advirtió Gustavo Alvarenga, integrante de la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (AMHBRA), en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, donde trazó un panorama complejo para la actividad en la capital provincial y en buena parte de Misiones.
“El sector está igual que toda la economía. No sé si llamarlo crisis, pero sí estos vaivenes económicos complicados que estamos viviendo. Es un rubro que se vio muy afectado en estos últimos tiempos, en estos últimos años”, planteó Alvarenga, al describir la situación actual de hoteles, bares y restaurantes.
Según explicó, 2026 se presenta como un año especialmente difícil, salvo por algunas fechas puntuales en las que se registra mayor movimiento. En el caso de la hotelería, remarcó que el problema es más evidente porque depende de la llegada de visitantes de otras localidades, provincias o países. “Necesitamos la gente que venga de afuera y está muy complicado”, sostuvo.
Uno de los cambios más sensibles se observa en el turismo brasileño. Durante los últimos años, las patentes brasileñas inundaban los estacionamientos de los supermercados y restaurantes de Posadas y Puerto Iguazú. Hoy, la realidad macroeconómica invirtió la ecuación. La devaluación local y la posterior apreciación cambiaria encarecieron el costo de vida medido en divisas. Argentina dejó de ser competitiva para una parte del público brasileño, que hoy compara costos y encuentra una diferencia significativa respecto de su país.
“Al brasileño le encanta la ciudad, le encanta la provincia, pero se fija mucho en el costo. Hoy, por la diferencia cambiaria, la Argentina le quedó cara”, explicó.
El dirigente de AMHBRA contó que esa situación aparece con claridad en el contacto cotidiano con visitantes. “Yo hablo en el mostrador con los brasileños y por ahí me cuentan que lo que comen cinco allá, acá comen dos. Hay una diferencia enorme en cuestión de costo”, señaló. Por eso, aunque todavía se observa movimiento en fechas puntuales, con motoqueros o algunas familias, ya no se registra la afluencia de años anteriores. “Uno salía o iba al supermercado y estaba lleno de brasileños”, recordó.
Alvarenga remarcó que Brasil era el principal emisor de turistas extranjeros para Misiones, justamente por la proximidad. “Cuando vienen les encanta nuestra gastronomía, pero la verdad que se les hizo muy difícil venir”, insistió. Según describió, antes llegaban tanto visitantes con alto poder adquisitivo en vehículos particulares como contingentes en colectivos para hacer turismo. “Ahora esto mermó notablemente”, afirmó.
En el caso de Posadas, explicó que la dinámica turística tiene una característica particular: el principal movimiento no es vacacional, sino corporativo y comercial. “Nuestro principal turismo, por así decirlo, es el corporativo. Es una ciudad más bien para el comercio, es la capital de una provincia. Entonces la economía impacta directamente también”, indicó.
Consultado por las perspectivas para las vacaciones de invierno y por eventos como el Turismo Carretera, Alvarenga fue prudente. Señaló que las vacaciones suelen ser una fecha fuerte, pero advirtió que todavía resta atravesar junio y que el sector aprendió a no proyectar demasiado lejos. “Esto es mes a mes con esta economía, un mes es muchísimo”, sostuvo.
De todos modos, reconoció que hay eventos en agenda que pueden generar movimiento. Mencionó especialmente el Turismo Carretera, cuya organización ya viene trabajando desde hace meses. “Es una fecha que no tenemos que perder, porque no solamente mueve la hotelería y la gastronomía, sino que viene mucha gente de afuera a mirar, sobre todo público local y de provincias cercanas. Empiezan a llamar a buscar alojamiento desde días antes”, explicó.
Aun así, aclaró que el sector no puede sostenerse solamente con fines de semana o fechas especiales. “Uno por ahí va un sábado a la costanera y la ve hermosa, con gente, sobre todo si el clima acompaña, pero nuestro trabajo es de lunes a lunes”, graficó.
Sobre las reservas para las vacaciones de invierno, el panorama todavía aparece débil. Alvarenga señaló que, en comparación con otros años, el movimiento de consultas y promociones está “muy quieto”.
“Nosotros estamos con tarifa plana ya desde hace dos años. No acompañamos ni ahí la suba de los costos operativos fijos, porque hoy se compite por precio”, explicó.
Ese atraso tarifario convive con una baja en la ocupación y una suba de gastos. “A nosotros se nos subieron mucho los costos operativos, mucho los costos fijos, y mermó muchísimo el porcentaje de ocupación, y con tarifa baja. Entonces esto repercute notablemente”, sostuvo.
El impacto también se siente en la posibilidad de reinvertir. “Uno quiere reinvertir, quiere ir mejorando todo eso, y la verdad que se hace muy difícil”, afirmó. Para Alvarenga, la situación no es exclusiva de Misiones, sino que alcanza al rubro turístico y gastronómico en todo el país. “La gente ajustó. Entonces se hace muy difícil”, señaló.
En ese contexto, hoteles y locales gastronómicos apelan a promociones para intentar sostener el consumo. Alvarenga mencionó que en el sector gastronómico se multiplican propuestas como “miércoles mujer”, descuentos por día, promociones específicas o el “dos por uno”. “Es muchísimo para traer gente”, resumió.
En hotelería ocurre algo similar. Para ejemplificar, explicó que una habitación doble con desayuno y cochera que hoy puede ofrecerse a $80.000 debería estar, según los cálculos del sector, por encima de $120.000, “si tengo que acompañar esta inflación pequeña y los costos operativos, que sí tuvieron un salto enorme, sobre todo desde el primer año de este nuevo gobierno y también el segundo”, detalló.
Consultado directamente sobre la viabilidad de los negocios, Alvarenga admitió que las empresas están operando con saldos negativos crónicos. “Muchas veces a pérdida porque nos estamos atrasando en pagos y la verdad que estamos peleando”, reconoció. La cadena de pagos en la región se sostiene mediante la tolerancia social y comercial: los proveedores y los diferentes actores de la actividad flexibilizan los plazos ante la evidencia de que el parate es generalizado y no responde a una mala praxis de un comercio en particular.
“No es que uno está llevando el negocio mal y todo anda bien. La verdad es que es algo general. Estamos haciendo un esfuerzo enorme, pero hay atrasos en pagos”, planteó.
La llegada de junio añade una presión extra sobre las cajas empresarias: el pago de la primera cuota del Sueldo Anual Complementario (SAC). La prioridad de los hoteleros se reparte entre abonar salarios, hacer frente a los impuestos vencidos y cancelar las facturas de luz y agua, en un contexto donde el poder adquisitivo local también está deprimido. “A nadie le alcanza. Tampoco alcanza nada porque los sueldos están todos planchados”, describió con preocupación.
Al evaluar las expectativas que generó el recambio presidencial a nivel nacional, la respuesta del sector hotelero-gastronómico en la provincia es tajante. No se cumplieron las proyecciones iniciales. Si bien Alvarenga concedió que la realidad de la Ciudad de Buenos Aires o de puntos ultra turísticos como Puerto Iguazú puede mostrar matices de mayor poder adquisitivo, aclaró que el resto de la provincia de Misiones padece el enfriamiento de manera directa.
Otro factor que afecta a Posadas es la caída del movimiento corporativo, la ciudad recibe muchos viajantes de la provincia y del resto del país, pero al caer la economía también se ajustan las empresas: “Mandan menos gente, hay menos comercio”, señaló. En los últimos años, la capital misionera logró posicionarse como un destino importante para eventos, pero ese movimiento “tampoco alcanza los niveles anteriores”.
Para junio, mencionó la realización de algunos encuentros, aunque aclaró que se trata de actividades de menor escala. “Tenemos uno de medicina interna este fin de semana. No son grandes, o no los tengo en agenda por lo menos”, dijo. Sobre el nivel de reservas para las vacaciones de invierno, volvió a remarcar que el movimiento es escaso. “Está muy quieto. La verdad que está muy quieto”, afirmó.
De cara al segundo semestre, el sector conserva expectativas, aunque con mucha cautela. Alvarenga explicó que, históricamente, la segunda mitad del año suele ser mejor que la primera. Sin embargo, insistió en que el contexto obliga a pensar en plazos muy cortos. “En este semestre estamos renovando nuestra expectativa. Pero lamentablemente no estamos pensando muy adelante, sino mes a mes”, expresó.
También reconoció que cambió la forma de comercializar, “nos estamos readaptando. Lo que pasa es que necesitamos que haya un flujo de comercio. Después, uno lleva el negocio como sabe y como mejor puede”, sostuvo y agregó que “el tema es que haya un flujo, que la economía funcione”.
Consultado sobre cierres de hoteles o comercios vinculados al turismo, Alvarenga dijo que no tiene noticias de hoteles cerrados. Aclaró, sin embargo, que cerrar un hotel es mucho más difícil que cerrar un comercio chico, por la estructura y los costos que implica. “Uno espera hasta último momento. Cerrar un hotel también tiene un costo enorme”, explicó.
De todos modos, admitió que el sector se está achicando. “No se tomó más gente, todo lo contrario, se va achicando”, señaló. También reconoció que hay hoteles en venta en Posadas, aunque evitó dar detalles por tratarse de situaciones privadas de cada establecimiento, “pero la verdad es que está difícil”, concluyó.
“Pantallazo”

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