El consumo de carnes atraviesa un proceso de reacomodamiento que ya se siente tanto en las góndolas como en las carnicerías y en la industria frigorífica. En un escenario marcado por la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la búsqueda de opciones más económicas, las preferencias de los consumidores se están reordenando.
En ese contexto, el pollo,históricamente una de las proteínas más accesibles, ya no aparece como el único gran protagonista del consumo masivo. El cerdo, en cambio, gana terreno de manera sostenida y se posiciona como una de las alternativas más elegidas en los últimos meses.
Así lo explicó Gabriel Vidal Rodríguez, referente de la Cooperativa Frigorífica “Virgen de Fátima” de Posadas, quien analizó en detalle el comportamiento del mercado cárnico actual.
“Sinceramente creo que es el cerdo el que tomó más protagonismo en estos últimos meses”, aseguró , al describir el cambio de tendencia que observan desde la actividad comercial.
El precio como factor determinante del consumo
Para el referente del sector, la explicación principal detrás de este fenómeno es clara: el precio. En ese sentido, Vidal Rodríguez, señaló que la decisión de compra de las familias está directamente condicionada por la diferencia entre los valores de las distintas proteínas.
Explicó que la carne vacuna mantiene una brecha importante respecto del cerdo y el pollo, lo que limita su consumo cotidiano en muchos hogares. “Seguimos teniendo una relación de prácticamente 6 a 1, 7 a 1, carne-pollo. Es mucha la diferencia”, detalló en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Esa distancia económica, según el análisis del sector, es uno de los factores centrales que empuja a los consumidores hacia opciones más accesibles.
El cerdo, la proteína que más crece
Dentro del nuevo mapa de consumo, el cerdo aparece como la carne con mayor dinamismo. No solo por su precio competitivo, sino también por la variedad de cortes y su versatilidad en la cocina cotidiana.
“Estamos justamente fomentando y dándole valor al cerdo”, explicó el referente de la cooperativa, al remarcar el trabajo que vienen realizando para posicionar este producto.
Según detalló, los cortes porcinos más consumidos se ubican actualmente en un rango promedio accesible para el consumidor: “En promedio andará entre 7 y 8 mil pesos”, precisó al referirse a opciones como pechito, paleta, pernil o bondiola.
Este escenario, sumado al incremento de puntos de venta especializados en cerdo en distintas ciudades, refleja un cambio estructural en el consumo de proteínas.
“Hay varios negocios en Posadas que se dedican exclusivamente a la venta del cerdo, algo que antes no estaba”, indicó.
La carne vacuna: valores altos y consumo más contenido
En contraposición, la carne vacuna continúa siendo la proteína más costosa dentro del mercado interno, lo que limita su presencia en la compra diaria de muchos hogares, aunque mantiene su valor simbólico y cultural.
“Un novillito está entre 15 mil y 18 mil pesos más o menos”, comparó Vidal Rodríguez, al contrastar los precios con el cerdo.
El sector, según su visión, se encuentra en un punto de estabilidad relativa. “Estamos en una meseta porque el precio del mercado interno tocó el techo”, sostuvo.
A su vez, explicó que el mercado está influenciado por la exportación, aunque no todos los actores tienen la misma capacidad de participar de ese circuito. “No todo el mundo exporta, no todos tienen la capacidad. Entonces el mercado se va equilibrando”, señaló.
Cambios en los hábitos de consumo
Más allá del precio, el referente del sector también destacó un cambio más profundo en la forma de consumir alimentos.
“Yo creo que está cambiando el hábito de la gente, la forma de comer”, afirmó. En ese sentido, vinculó la transformación con el crecimiento de la comida preparada y el auge de los servicios gastronómicos posteriores a la pandemia. “Proliferaron las casas de comida. La gente busca practicidad”, explicó.
Este fenómeno, según su visión, no necesariamente implica una caída del consumo de carne, sino una modificación en el modo de compra y preparación. “Puede haber bajado la venta en carnicerías tradicionales, pero la gastronomía está trabajando muy bien”, agregó.
Compras más pequeñas y nuevos comportamientos
En relación al comportamiento del consumidor en carnicerías, el entrevistado consideró que más que una reducción del consumo, lo que se observa es un cambio en la frecuencia y el modo de compra.
En lugar de compras grandes para varios días, muchas familias optan por adquisiciones más pequeñas y más frecuentes, adaptadas a la situación económica actual y a los nuevos estilos de vida.
El impacto de la frontera y los programas de consumo
Otro de los factores que influye en la dinámica comercial de Posadas es la cercanía con Paraguay y el constante flujo de consumidores que cruzan la frontera en busca de precios competitivos.
“Veo la cantidad de gente que va a Paraguay todos los días”, señaló Vidal Rodríguez, al referirse al impacto del comercio fronterizo.
Sin embargo, también advirtió que la percepción de ahorro no siempre es absoluta, ya que en muchos casos los precios se igualan al considerar garantías, financiación y otros beneficios del mercado local.
En ese marco, destacó la importancia de los programas de incentivo al consumo en Argentina. “Los programas Ahora ayudan muchísimo. No sé qué sería del comercio posadeño sin eso”, afirmó.
“Pantallazo”
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