Con el fin de la media res “perdemos el 30% de la capacidad de acopio”


En noviembre entra en vigencia en todo el país la medida que pone fin a la comercialización de la media res luego de más de 100 años, y que divide las aguas entre el sector cárnico y autoridades.

Dicha resolución obliga a las carnicerías a fraccionar las medias reses en partes que no superen los 32 kilos, con el objetivo de avanzar hacia una mayor eficiencia en la distribución de carne.

La medida provocó una fuerte división de opiniones de ambos lados, con voces a favor y en contra. En Posadas, el empresario de la carne, Abel Motte, expresó que “hoy el análisis tiene que pasar por la calidad de vida del trabajador después discutimos el resto”.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones opinó que “el factor común para todas las empresas es el cuidado del empleado, yo estoy totalmente de acuerdo”.

Igualmente, aseguró que “para hacer este cambio hace falta mucha más estructura de la que se tiene. No se puede operar con las mismas”. Ejemplificó que “si uno transporta en un camión 100 medias reses, (desde el 1 de noviembre) con los cortes se van a transportar entre 65 y 70, perdemos un 30% de la capacidad de acopio, porque una media res viene en un gancho, el corte viene en tres debido a que la media res se debe cortar en tres partes”.

 

Costo operativo

A su vez, Motte aseguró que la medida va a repercutir en el costo operativo. “Cada empresa tiene su sistema, pero esto es casi irreemplazable y es común. Uno llega a una carnicería, baja una media res y camina 15, 20, 30 metros con una media res, a partir del 1 de noviembre va a tener que hacer 3 viajes por 20 metros porque va a tener que ir y buscar tres partes en cambio de una, estos son más ‘horas hombre’, por lo tanto va a repercutir en un costo operativo”, dijo.

Seguidamente, aseguró que también quita minutos operativos. Allí, aseguró que “el sueldo de un operario se paga por sus horas de trabajo. Sacar de una cámara una media res por roldana, cargarla arriba el camión y llevarla, no es lo mismo que sacarla cortarla en tres partes -siempre y cuando la media res pese por debajo de los 95 kilos sino hay que hacer más cortes- Si pesa por debajo de los 95 kilos aproximadamente estamos entre los 32, 33 kilos por corte.  A partir de ahí ya excedemos lo que dice la norma que no puede ser más de 32 kilos el corte. Entonces, si pesa 120 kilos en cambio de tener aguja y paleta en un solo corte, hay que agarrar y cortar en dos partes, vamos a llevar una aguja y una paleta. El parrilllero, que está compuesto por la chuleta y el asado, en lugar de transportarlo entero, va a tener que ir el asado por un lado y la chuleta por el otro; y el cuarto trasero puede llegar a ser que dé el kilaje sacándole el cuadril con el hueso”.

 

Daños en el cuerpo del trabajador 

Motte defendió la medida y advirtió que “un ser humano no puede cargar una res, que pesa hasta dos veces su peso corporal”.

En primera persona, contó que “llevo en este rubro más de 40 años. Yo formé mi empresa y empecé muy joven, con mucha fuerza, muchas ganas y muy sano, entonces hablar de una media res de 120, 140, 150 kilos para mí era algo totalmente habitual y hasta bailaba con las medias reses. Hoy tengo 59 años, me considero joven, pero tengo cinco discos vertebrales deshidratados, ¿a qué se debe esto?, a un exceso de presión en la columna vertebral, que son esas medias reses pesadas que uno cargaba y se bailaba”.

En esa línea, ejemplificó que “hoy tendría que no barrer nunca, porque el giro de la columna vertebral, ese medio giro que hace la barriga, me puede tocar pellizcar algún nervio y tener problemas serios. Esto que me pasó a mí no quiero que le pase a mi gente. Quiero que a los 59 años puedan ir a jugar al fútbol y que cuando la señora le diga que barra, no tenga excusas”.

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